martes, 22 de noviembre de 2011

Los ojos del tiempo



Pero fijate que loco, vos ahí y yo acá, unidos por esto que leés. Algo que tal vez lo escribí hace mucho tiempo, o tal vez no, quizá es ahora. Aquí y ahora. Al salir despedidas las palabras van quedando impresas en la pantalla, etéreas, eternas. ¿Qué es el tiempo? No, el tiempo no tiene nada que ver ni hacer aquí. Nos burlamos de él, sorteamos su obstáculo de pasados y futuros, y nos quedamos con el regalo, el presente. Somos el proyectil disparado, no la trayectoria. ¿Cuál es el arma? ¿Quién es? ¿Cuál es el blanco? ¿Por qué disparamos? ¿Disparamos? ¿Para qué? ¿Quién o qué lo hace? Suspicious, ¿acaso importa? La responsabilidad de hacerse cargo del ya, de despejar la mente, tomarse tranquilamente una buena taza de café, bailar bajo la lluvia, fundirse en un abrazo. Cada instante guarda la eternidad en sí mismo, de esas semillas brotan las hojitas que nos ayudan a aprender a abrir los ojos.

Los ojos son puntos dentro de un círculo, dentro de otro círculo más grande. ¿Hacia donde miran? ¿Es hacia adentro o hacia afuera? Tal vez tienen ciclos, como el agua. Todo es agua. Fluir es parte de la naturaleza, te dejas llevar y no sabés a donde podés terminar, es la aventura del viaje. Ese es mi concepto de diversión.

viernes, 21 de octubre de 2011

La fuente infinita


Peces fuera del agua, centelleantes luces epilepsiándome, si es que existe la palabra. Círculos que no dejan de girar, como en un dibujo sin sentido de Escher. Sin lógica, esa es la palabra. Mecanismos de energía inagotable que me desvelan, la falta de sueño que me impide dormir. Un vórtice se hace dueño del lugar y pronto aparece una semilla que comienza a crecer hasta límites desorbitantes, y nuevamente la mala utilización de las palabras como leit motiv de mi ininspiración. Spiración. Espiral hacia la nada, nada puede detenerlo, acelera o frena y se mantiene suspendido en el aire como una mariposa que no se enteró de su capullo. Las verdades escondidas en una cebolla, tan relacionada con el llanto y la lluvia que nos olvidamos que es el saborizante natural de la vida, que solo se nota cuando falta. El trabajo del 5, del obrero, de la ama de casa. La sobredosis de puntos, tal vez sea eso: hay muchos puntos en esta hoja. De ahí surge todo, no podés ser línea sin ser punto antes. Todo dibujo, todo plano, toda palabra, todo libro, todo símbolo surge de la fuente, y esta se inscribe en el límite que le damos. Tábulas rasas, free will. Be free Will, sé gratis. Educación pública, ¿Al alcance de todos? ¿Quienes son todos? ¿Nosotros? ¿Dios? ¿Un punto? La hoja en blanco nace en un árbol.

jueves, 25 de agosto de 2011

Lunarbol


Borré al mundo con mi cabeza y derramé fuego en los recuerdos.
De las cenizas brotará la fuerza elemental que da la vida.


-Hola, soy la luna.
-Mucho gusto señorita Luna, yo me llamo Árbol.
-Lo he visto allí, inmóvil, en el medio del campo. Tanta soledad... debo admitir que sentí pena por usted.
-No debe sentir pena por mí, tal vez parezca solitario desde tanta altura, pero si se acerca verá que a mi alrededor tengo al césped, a las piedras, a las aves que vienen a cantar sobre mis ramas, a los humanos que descansan a mis pies; mas yo la veo solitaria a usted, señorita Luna. Desde aquí abajo pareciera que todas esas estrellas juegan a su alrededor, sin embargo están a distancias gigantes... ¿Por qué no baja?
-No puedo bajar, mi deber es estar aquí, tengo un trabajo que hacer.



Amanecer en un campo cubierto de rocío.

miércoles, 10 de agosto de 2011

La mente que quería ser un globo


Salgo a caminar por la cintura cósmica del sur, bien al sur, donde las costillas se llaman zanguango y los vientos vienen siempre del norte. Saco a pasear mi mente como si fuera un globo de helio, corro libre como el cerdo, que toma margaritas en la taberna de Joe. La correa se cortó y la mente sobrevoló la ciudad cual dragón en año nuevo chino. Como no podía ser de otra manera, se metió en el circo del Señor Bungle, donde los malabares se hacen con elefantes, que a su vez largan fuego con la boca para encender el cañon del hombre bala que sale despedido por los aires buenos de la ciudad. Los monociclos motorizados utilizados por los enanos que avanzan a toda marcha hasta los confines del aura magna que todo lo contiene y todo lo ve, como un gran hermano omnisciente disponiendo lo que deben hacer los Trumancitos. Sims viviendo el libre albedrío de una manera muy maktub, Roberts de Niros y Susans Sarandons siguiendo al pie de la letra el libreto asignado, maravilloso guión de pelicula independiente ganadora del oso de plata. Los simios que regalan su baile a los murgueros rioplatenses, ávidos de trucos nuevos. Gente señalando árduamente hacia el agua, la sudestada no tarda en llegar y bañar a todos los comensales de Puerto Madero, monóculos por aquí, monos por allá y... bueno. Si no nos vemos luego, buenos días, buenas tardes y buenas noches.

martes, 28 de junio de 2011

Río Clown


La catarata de colores arrasó con todo lo que había a su paso. Puntos, comas, guiones, todo. Ni una sola letra quedó para describir desastre de tal magnitud. Aerosoles vacíos, soles con alas huecos. Cubos de pintura, pintura al cubo. Litros y litros de colores desperdigados por el campo. Mundo en blanco y negro. Mimos y reos inundan la ciudad, y más colores que fluyen en un río clown. Mar de carcajadas y océanos de soledad, la triste sonrisa del payaso reflejada en sus ojos. Blancos y negros en un mismo lugar, formando todo lo que queda. Monocromáticas ciudades con tintes grises, alegres. Tim Burton que espía y roba un par de locaciones. Me subo a sus hombros y le digo que me lleve a pasear. Paseo. Miro a mi alrededor para observar como Woody Allen lleva a mi vecino, como Emir Kusturica lleva a una hermosa mujer, saltando en la calle cual conejo de pascua. Mi hermana en su bus-Fincher casi choca contra Lynch, que iba vacío. "Duelo de Davids" pensé. Un pato se detiene a mi lado y entrecierra los ojos, como tramando algo.

-¿Qué sucede?- Pregunto.
-Shh, baja la voz - dice el pato - la gente con zancos está viniendo para acá.

Rápidamente me bajo y me tomo un Sofía Coppola hasta el margen del río. Si ellos quieren guerra, guerra tendrán. El tiempo se acelera y me encuentro mano a mano contra uno de los zanquistas. Antes que comience a galopar hundo mi mano en el río multicolor y lo tiño de verde. Mira la mancha de su remera con desprecio y arremete contra mi.

-¡Nunca me alcanzarás! - le grito mientras me arrojo al bote previamente preparado en presencia del presidente persa.

Remo con fuerzas asegurándome de salpicar rojos y azules a mi contrincante, quien se queda agitando en vano su puño derecho. Con sonrisa maniática sigo rumbo hacia la isla del chanta. Al llegar encuentro nobles vaqueros punks que saben hacer muy bien la vertical.

-Llegas justo a tiempo - me dice uno de ellos - estamos por empezar la competencia anual de verticales.

Genial. ¿Por qué nunca presté atención a mis clases de gimnasia en la escuela? Ahora seré el hazmerreir de esta comunidad anarcoperonista. Al llegar mi turno improviso una medialuna al escabeche con papas. "Esta es de Benedicto" les digo, pero su mirada de desconfianza y horror me avisan que es hora de correr nuevamente. Antes que cante un gallo me encuentro huyendo hacia Pueblo Persa. Un maniquí frena su auto y decide llevarme. Alivio. Las balas con tachas de los vaqueros punks no alcanzan el auto del maniquí que con gran muñeca logra esquivar los proyectiles.

-Oiga, don maniquí, ese que pasamos no es pueblo persa? - pregunto desconfiado.
-Nunca dije que te llevaría hasta allí - dijo con voz ronca el maniquí.

Entonces lo supe. Pasaría el resto de mis días encerrado en una vidriera, inmóvil, observando las compras de los ciudadanos de Maniq City.

jueves, 23 de junio de 2011

Tren que lauquen


Es un día de sol. El andén vacío, la tranquilidad de su alma se percibe fácilmente. Las vías serenas, conscientes del rol que tienen que cumplir. Yo solo estoy ahí, en paz. Me siento en uno de los bancos y respiro el aire matutino que renueva mis pulmones. Un ave se acerca y me invita a mirarla.

-Hermoso día - dice el ave.

La miro. Agacho la cabeza. Observo a mi alrededor y levanto la vista mientras asiento en silencio. El batido de las alas se funde con el sonido del tren, el humo corriendo detrás de la locomotora, tratando de alcanzarla. Al detenerse en el andén abre sus puertas de par en par. ¿Subiré?

miércoles, 25 de mayo de 2011

Metamorfosis


Quiero escribir como antes. Quiero volver a tener paz. Quiero tener una mejor vida. Quiero viajar. Quiero ser feliz. Quiero. ¿Qué está sucediendo? Un hacha en mi cabeza, y así voy caminando todos los días, quizá a ninguna parte. Los ojos, los oídos, la garganta, la nariz, en donde están? ¿Acaso perdí los sentidos? ¿Los estoy perdiendo de a poco? ¿Se está apagando mi humanidad? Cada día me siento más fuera de lugar, no pertenezco aquí. ¿Qué hago en la Tierra? No soy tan humano, este no es mi mundo, no es mi realidad. Sentidos perdidos, pero los que solía tener no volvieron. Quiero que vuelvan. Mi cabeza está insoportable, no la quiero más. La cambio por otra cosa, no se, un faro. Cíclope, en la costa mirando al mar. Quizá eso tenga más sentido.

Sin amor, sin odio, sin penas, sin alegrías, todo es neutral, todo es gris. Nada motiva, nada me interesa. En el fondo si, pero no puedo sacarlo a la luz. Está muy adentro, y hay que cavar bastante para rescatarlo. ¿Para qué estoy en este mundo? Me parece tan irracional, tal vez es así, no tiene por que pasar por la razón. ¿Pero por dónde entonces? Mi corazón desapareció, se esfumó, y mi cabeza va camino a eso. Mis sentidos se desprenden de mí, se alejan. Queda un cuerpo inerte, sin vida, esperando la metamorfosis.
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