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domingo, 13 de abril de 2014
Tu mundo
Mi cerebro acaba de explotar dentro de mi cráneo, mis neuronas se salen de mis ojos, ¿Cómo dejar de lado estas cosas si la verdad está a la vuelta de la esquina? Tengo que ir hasta el fondo, voy a ir hasta el fondo, llegar a lo que se esconde detrás, debajo, adentro...
Hay algo importante allá, está al alcance de la mano, estirando los dedos se estiran y vuelan a ese infinito de nada que sos vos y te atraviesan y te miran como si no lo fueran y que le vas a hacer, si ya estás bien adentro de vos mismo, sos vos mismo, mirando a través de tus ojos, como si no fueras, desde adentro, desde afuera se ve mucho mejor. Entrar al mundo por la puerta de atrás, girar, encestar, dar la vuelta y seguir, para encontrar el sendero de piedritas que brillan bajo el agua y se meten entre tus dedos cansados de caminar, sentate, si, el tiempo es sonido del viento para que vueles por el más, por el yo de tu vos, tu voz que gira y te envuelve en un sonido silencioso de recuerdos y notas que susurran a tu oído como si ya lo hubieras vivido, universos del tren que no salió y te está esperando...
Yo soy vos y tu mundo sigue girando.
viernes, 10 de agosto de 2012
El mundo en un grano de café
El destierro de un hombre mitigado por el trueno de aquel jodido submarino bajo tierra que jugaba a ser dinosaurio, obstruído por sus miedos, aterrado del dolor de sentir que estaba vivo. Si tan solo se hubiera escuchado, si se hubiese creído, pero tal vez tenía que irse, tenía que dejar de ser.
O pasar a ser.
A Ser.
Hacer.
Las gotas retumbaban en su cerebro, afligido y confundido, buscaba la llave del laberinto de su alma. Las alas de cera, regalo de su padre, ¿servían realmente? ¿O era un engaño? El destierro del hombre... si hubiese sabido escuchar, si hubiera sabido creer, tal vez así no se hubiese ido, o hubiese dejado de ser. O de estar. Convertido en estrella, brillando alto en el cielo, desde donde se ve el andar de las personas, el conjunto de ellas. Una sola naturaleza, un solo planeta, un solo ser.
Finalmente levantaste la vista de la taza de café.
martes, 17 de mayo de 2011
Viaje austral
El viaje está por llegar. La música nativa me trae imágenes, recuerdos tal vez, de las montañas bajo el sol, la piel morena de una mujer, los colores vivos de las vestimentas. Rituales nocturnos, pircas y cantos, trenzas negras y noches estrelladas. Beso nuevamente al café, nexo espacio-temporal, me lleva a un futuro cercano. Noroeste argento con el frío invernal que congela por fuera pero calienta por dentro con el fuego humano de los pueblos serranos. Personas sabias que aprendieron de la naturaleza; son mis padres, mis abuelos, mis hermanos. Un hilo nos une desde el centro, flexible, sin cortarse jamás. Al acercarnos, el hilo se tensa y comienza a vibrar más alto, a velocidades astronómicas y ya no puedo contener las lágrimas que riegan esta tierra nuestra, tierra viajera dueña de todos los sueños.
domingo, 17 de abril de 2011
Kokoro
El vértigo del vacío que me provoca el dislocamiento cerebral, el cosquilleo en mis neuronas y en el resto de mi cuerpo, el abismo ante lo desconocido, la eternidad ante mis ojos. La sensación detrás de mis ojos, los ojos verdaderos que miran hacia adentro, el tercer ojo que traduce hacia afuera, y eleva hacia la coronilla en su último filtro el rayo más brillante que podrías percibir, y sale disparado en su conexión con la energía máxima, impulsado por las bocas de la kundalini. Más cosquilleo, mi cuerpo tiembla. Me estremesco y confundo sensaciones, sentimientos. Ya no puedo diferenciarlos, ¿es Amor? El sentimiento supremo, la luz violeta. Ultravioleta. El canto del gallo me introduce en el sueño, sin llegar hasta allí. Me deposita en la realidad, sin cuerpo siento solo las vibraciones, se estimulan sentidos que no conocía, ¿qué diferencia hay entre un árbol y yo? Termino yo, empieza el árbol. No, somos lo mismo. Miro a traves de un jacarandá, mis ojos de madera se vuelven sabios, se nutren de la tierra, del agua, del sol. Un árbol elevado, hojas violetas. Bañado en luz distribuye la savia por todo mi cuerpo, lo fortalece, le da alas. Bajo tierra todo el bosque se conecta y se enciende. Desde afuera brilla más que nuestra estrella madre, este es el poder del conjunto, del Nosotros. Luz abundante en todo el universo.
lunes, 21 de febrero de 2011
Luz naciente
El contorno de mi mano me da risa. Es como si fuera a estallar or something, de repente se enciende con todos esos colores brillantes que empalagan mi vista. De dónde sale tanta luz? El interruptor debe estar por aquí en alguna parte. Mi rodilla derecha comienza a titilar, como si fuese uno de esos carteles de neón de una ciudad yankee. Hasta allá llego y me pierdo por sus calles. Un pasadizo oscuro llama mi atención y al acercarme ahí una mano me agarra de la camisa y me lleva adentro. Oscuridad. Algo comienza a romperse. Finalmente veo luz, luz y unas alas. Alas que me cobijan. Se siente muy placentero, no hay de que preocuparse. Dejo atrás el huevo y con mi pico comienzo a hurgar la comida que regurgitó mi madre. En otro cuerpo me hubiese disgustado, pero parecía tan natural... ALERTA!! Me succionan desde los cielos e ingreso a una boca humana. Mi cuerpo en forma de spaghetti se desmiembra para bajar por el ascensor hasta el estómago. Tantos líquidos y un llanto, que interrumpe mis pensamientos. Es mi llanto. Nueva luz y a los brazos de mi madre. Destapo mis pulmones y no termino de entender por que lo hago. Es solo lo que siento, eso y nada más, como si no existiera otra cosa en el universo. Implosiono y mis partes pasan a formar nuevos elementos, el polvo se condensa y en millones de años o un instante los nuevos planetas y estrellas comienzan a moverse. Por qué lo hacen? Será que no tienen otra cosa que hacer? Lo cierto es que giran, como giran las ideas alrededor del cuerpo, orbitando libremente hasta que la red las recoge y las materializa.
Nueva luz para el contorno de mi mano.
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jueves, 16 de diciembre de 2010
Sueños dentro de sueños
El sonido de la lanza cortando el aire me impulsaba a seguir corriendo. Sudor y confusión se mezclaban al momento del cuerpo a tierra, mientras el ave pasaba rozando mi cabeza. Agua. Una balsa en el medio del inmenso mar. Mi aterrizaje forzoso no me ayudaba en la comprensión, no lograba divisar nada, sólo el agua, algunas gaviotas y la pequeña tapita amarilla de gaseosa que me sostenía, y las olas que se envalentonaban para golpear más fuerte en su afán de voltearme. Mis manitos aferradas hasta sangrar y lo inevitable, hacia las profundidades. Veo un cardúmen de sardinas que disminuye su marcha como invitándome a que vaya con ellos. Sin mucho tiempo para pensar ya me encontraba millas away, comportándome como ellos, sin saber en donde terminaba yo y en donde comenzaba el otro. Ese overmind nos guiaba por la masa azul hasta que los boca de botella aparecieron. Siempre aparecen, asistencia perfecta al ciclo de la cadena alimenticia. Con nuestras tropas diezmadas seguimos, sólo para encontrar otro obstáculo: las redes de los aleta doble terrestres, esos extraños seres verticales que tanto temor infunden en el resto del reino animal. La mitad aproximadamente queda atrapado, yo entre ellos. Me arrastran hasta la playa, mis branquias sienten la falta de agua y grito justo antes de que el brillante cuchillo atraviese todo mi ser.
-¿Qué te pasó?- dice mi madre asustada.
Miro hacia todos lados.
-Nada... fue sólo un sueño - le digo.
Un sueño muy extraño. Esto si que era empatía en su máxima expresión, un poco aterrador pero por lo menos el viaje se hizo más corto. La ruta estaba con poco tráfico y el día invitaba a dirigirse al sur. Ya se sentía el calor en las tempranas horas, y me dispuse a preparar el mate.
-¿En donde está la yerba? - pregunto a mi madre.
-Fijate en el asiento de atrás, en el bolso rojo - me dice.
Busco y encuentro, abro y comienza a salir un líquido verde oscuro y rápidamente comienza a cubrir todo el asiento, mis manos, mi cuerpo y el auto entero se sumerge en la viscosa sustancia.
El silencio y la oscuridad me tienen adormecido, casi hipnotizado. Logro mover lentamente la cabeza y caigo en la cuenta de mi inmovilidad. Intento en vano gritar, esta vez no funciona. La asfixia vuelve a ganarme y despierto jadeante, sudando y con los ojos muy abiertos.
Estoy solo en una cama. ¿Qué fue eso? Un sueño dentro de otro, no podía sacármelo de la cabeza. No era algo de todos los días, y encima ambos terminaban trágicamente. Hice un esfuerzo para recordarlos bien antes de que se inicie el período de olvido. Menos mal que siempre tengo un cuaderno bajo la almohada para anotarlos mientras están frescos. Comienzo a escribirlos a ambos adjuntando un pequeño análisis de lo que sucedió, y me pregunto: si ya me pasó dos veces, eran mi realidad, mi experiencia, ¿Cómo puedo estar tan seguro de que ya estoy despierto? Cómo puedo-- RIIIIIIIIING!
El reloj despertador del sin tiempo me despierta.
martes, 26 de octubre de 2010
Oceanismo
Un océano es un conjunto de gotas de agua, millones si, una al lado de la otra que en su unión forman toda esa masa uniforme que abarca la mayor parte del planeta. "Uhh que loco, descubriste América" estará pensando irónicamente usted. En vez de mandarlo al averno (solo por las dudas) voy a decir, en primera instancia, que nuestro continente lo descubrió el mago Black en uno de sus trucos cual conejo en una galera, de guerra claro está. Pero no es sobre eso que quiero hablar, sino de lo increíblemente loco del asunto mencionado al principio.
Qué es una gota de agua? Cómo está formada? Dos partículas de hidrógeno y una de oxígeno forman el agua. Bien. Unas cuantas gotas de agua pueden llenar un vaso. Muy bien. Muchos muchos vasos pueden llenar (muchos) un río (pero muchos te digo). Excelente. Unos cuantos ríos alimentan el mar que a su vez abastece al océano. Muy bien 10 felicitado. De algo incontenible e inimaginablemente pequeño se forma algo incontenible e inimaginablemente grande. Extremos que guardan un lazo creciente, uno sin otro no pueden vivir. Cómo llega una gota a convertirse en océano? Uniéndose a otras gotas que también estén dispuestas a crecer. Fijate que todas tienen la misma idea, entonces comienzan a alimentarse.
Alimentarse no solo es comer, sino nutrirse, saber absorver el conocimiento como las raíces de un árbol, ver en todo el aprendizaje potencial. Aprender de un niño que ríe y juega, aprender de un anciano que observa y escucha el canto de un pájaro, aprender del ave que vuela libre, aprender, aprender, aprender. Aprehender. Así lo hacen las gotas de agua, atentas al fluir del río de la vida.
El agua purifica. El agua es vida. El agua es la mayor parte del planeta. El agua es la mayor parte del cuerpo humano. Estamos hechos de agua.
Somos gotas de agua.
martes, 19 de octubre de 2010
Canto visceral
Es esa sensación debajo de la lengua, como si la gravedad se esmerara y presionara de más, cerrando a su vez el estómago y haciendo un nudo con las vísceras, un ballestrinque al intestino y un escota doble en la garganta... debajo de los ojos un punzón que penetra los músculos, la presión ocular como una roca tapando la caída de la cascada que baña el resto del cuerpo enroscado cual víbora en su sobremesa, comprimido e inmóvil.
Un puño rompiendo el frágil cristal de mi pecho, haciendo volar en pedazos lo que quedaba de corazón, ya sin sangre, sin luz. Ese puño que todo lo congela, un antártico puño de un aún más helado corazón, just go, como Kruczynski, el desinterés hecho oración. Mi cerebro cede al agujero negro del centro de mi cabeza, que estira y zipea las neuronas y las ideas, mientras todo se oye lejos, una gran caja de resonancia con eco ensordecedor, pasos lejanos y el agua de un charco, una gota que cae sinfónicamente y que en horas más llenará toda la caja, ahogando las penas como un vaso de cerveza tibia. El alcohol, fiel amigo de los corazones enmendados, acompaña el momento, y trae recuerdos de una noche nefasta y alegre, y triste a la vez. La complejidad de las cosas, tantas emociones juntas y un obstáculo no superado que atormenta el futuro convertido en hoy.
Un martillo retumba en la caja, se hace oír, recuerdos are bad, medusa me da nauseas y lo demás... lo demás a veces me da risa, a veces bronca, a veces nostalgia y el triunfo que no fue, pero es en otro universo, en este no murió, sólo quedó en stand by. Si las horas en que golpea son minutos que tocan y segundos que rozan, los instantes en que el ilusorio vacío nos separan se convierten en eternos al unirnos al todo indivisible al que pertenecemos.
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sábado, 21 de agosto de 2010
El viaje eterno

Comienza a rodar. Va despacio y luego acelera. Comienza a ganar volumen mientras desciende siguiendo esa curvatura, nunca se imaginó que viniendo de donde viene llegaría tan lejos.. Se suma otra, pero esta vez desde el otro lado. Es el mismo patrón, a fuego lento, despacito pero constante, como un buen asado. Pero no se trata de asados, está muy lejos de esa tradición dominguera, de familias y de amigos. No, esto es todo lo contrario. Siguen su curso mientras se van alimentando a su paso. La gravedad hace el resto, mientras otra más se dispone a jugar una carrera con nuestra protagonista. Perdí la dimensión del tiempo, parece una eternidad, un instante. Un instante, eso es. Un instante eterno, todo se detiene y los recuerdos que se siguen sucediendo como un torbellino, una catarata de imágenes, un aroma, ese anillo, las tazas con el café humeante.. se superponen pero forman un todo, el esquema completo que se va formando en el subconsciente, los miedos, la bronca, los lamentos por aquello que no se dijo. Eso, eso es lo que más duele. Un nudo en la panza que no se desata con comida, pero es un castigo que asumo con dolor.
Mientras tanto, ellas siguen con su carrera, 9,81 metros sobre segundo al cuadrado, se funden en una sola, que se agiganta. Una carga emocional alta, en el otro lado sucede lo mismo. Las cataratas que siguen, las nubes aportan su proyección de sombras, esas del pasado que salen a flote cuando te bajan las defensas. El pintor que prepara ese plateado corotesco.. o milletesco? No lo recuerdo, poco importa la gráfica cuando se forma la tormenta, que comienza a largar esas gotas gruesas que golpean, lastiman. Retumban en mi pecho, es lo único que logro escuchar. Incrementan su fuerza, ya no hay paraguas que aguante la potencia de las lágrimas que siguen cuesta abajo, acelerando, rodando por la curvatura de mis mejillas hasta estallar en el suelo.
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miércoles, 7 de abril de 2010
Virreinato del Río de la Pata

Un eje en mi cabeza la hacía girar 180º hacia la izquierda. Mi mirada clavada en las aspas del ventilador, quien también me mira, y entrecierra los ojos. Puedo adivinar sus intenciones, pero ya es demasiado tarde. "Quién golpea primero, golpea dos veces", dice este sabio refrán que avala la supremacía de este electrodoméstico que, como en un duelo del lejano oeste, desenfundó primero.
Es inevitable. El hipnótico giro ya hace efecto en mi cabeza que inició la rotación, y acelera lentamente. Como las estrellitas de Navidad, las chispas (powered by mis ojos) comienzan a esparcirse mientras se suma a la fiesta el DJ Detector de humo, musicalizando el evento. Esas chispas ya son llamas, crecen rápido los chicos. El llanto se escucha a 2 km a la redonda: el Pandemonium ha nacido. La madera, hermoso elemento, ve como se consuman sus restos, piensa "al menos aromatizaré el lugar". Efectivamente el dulce olor a madera va llenando la habitación cual pinito al autito.
Mi cabeza que sigue imitando al ventilador, ya con autonomía propia. Mi cuerpo, al no recibir sus órdenes, sienten en carne propia la libertad. "¡Se acabó la tiranía!" exclamaban las rodillas. "¡Muerte a la cabeza!" gritaban los talones. "¡Viva el Che!" cantaban mis dedos no diestros. Al parecer todos se sentían oprimidos...¿Por qué no se rebelaron antes? -"Es que no era el momento, che!" me grita una oreja, enojada. Bueno, bueno, calmate, además vos que hacés acá si sos parte de la cabeza? -Pasa que huí en una balsa. En eso, por fin la cabeza se salió de su eje y rodó escaleras abajo. El cuello, al asimilar la situación, dijo "¡Calmaos! Os diré lo que tenéis que hacer. Es imperioso salir de este cuarto en llamas, por tanto vosotros debéis seguirme, vale tío?" Como era de esperar, la escala jerárquica ubicaba al virrey cuello al mando en situaciones de desastre. Pero las piernas dudaron: convocaron a una rápida reunión. "Mepa que este gallego es peor que la saviola. Sigamos el ejemplo balcánico y hagamos la nuestra".
Y así fue. Las piernas, astutas, sabían de su importancia para la huída, por lo que dijeron "Síganme! No los voy a defraudar". El plan era casi perfecto, pero la invocación a Voldemort echó por la borda todos sus planes neoliberales. Pronto los brazos decidieron romper el vidrio y tirarse por la ventana, el tórax cargó su chi y salió volando hasta la estratósfera, la panza fue hacia la heladera, y tomó un pedazo de pan. Si, me gusta fresco. Las orejas seguían remando en un mar de corcheas locas de atar, buscando su lugar en Felicidonia. El canguro que prendió la tele para ver el partido del Milan, mientras puteaba a Jack Sheppard.
Una tras otra las llamas fueron formándose en fila listas para atacar. El hígado que temblaba, un corte y explota todo. De pronto ¡PLASH! la chica del bikini azul irrumpió en la sala. "Acá vive Belcebú?" indagó, confundida. -"Si, ahí está" indicó como pudo la ceja derecha. Todas las miradas señalaban al ventilador, el inventor de la pólvora. El tipo que tiró la piedra y escondió la mano, la mano que mece la cuna. La cuna de las heridas, que sangran savia. Mi savia. Como una acacia, mi saber todo. Mis ojos eran hojas, que hacían headbanging fusionándose con mi cabeza. Un árbol metalero, haciendo el ventilador vikingo. Un Ozzy cantando Mr. Crowley, la rasgosa voz que hacía llorar al sauce. Y el fuego, ancestral enemigo. Dicen que la buena madera se muere cuando quema, pero qué mal morir en vísperas de la asunción del nuevo rey. Las raíces ya vienen preparando las festividades, el desunido cuerpo que mira desde afuera. "Somos un cuerpo tercermundista" reflexiona un nudillo. El árbol lentamente comienza a iluminarse, para envidia de los artificiales pinos navideños. La savia vital que ya sube por las ramas.
Se abren los ojos, súbitamente.
El árbol brilla, resplandece.
Buddha se ha levantado.
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miércoles, 10 de marzo de 2010
La noche de los tiempos

Hay que ver. No podemos apresurarnos todavía, pero lo cierto, lo que se puede adelantar, es que al llegar veremos todo, todo sin el desorden, las camas tendidas, los pisos barridos, las ventanas brillantes para poder asomarnos y observar el sol de cada mañana, que todavía esta ahí, no se movió, intacto, vigilándonos. Y levito, ¡Por fin levito! Esa fuerza invisible que me eleva mientras mi coronilla se despega de mi cráneo y logro sentir como esos fotones salen a velocidades astronómicas hacia arriba, en donde se encuentran con los demás, que también, cada uno a su modo, llevaron hasta allí su pensamiento, y se funden como quien amasa para una torta de cumpleaños, el pastel más dulce que hayas probado en tu vida. Todo con una delicia que hace saltar tus lágrimas, ¿Qué era el dolor? No lo recuerdo... ya no siento mis piernas, apenas recuerdo en que posición estaban, pero yo ya no estoy más ahí, me dirijo nuevamente a la fuente, para bañarme en esas aguas, como las otras veces, beber un poco, tamizar los recuerdos y volver, ¡Pasé de grado mamá!
Esta vez seré argentino, sé que desde ahí se ve diferente, y es que con el cielo nublado pueden aparecer lluvias, tal vez tormentas, pero que lavan la ciudad, y le dejan ese aroma tan particular, oh dulce aroma a tierra mojada...cómo me gusta pasar por un parque en la mañana, cuando cortan el pasto, ese pasto tan verde como los ojos que me miran, ya no son verdes, van cambiando como un caleidoscopio lunar mientras todo comienza a girar otra vez y me encuentro llorando en las manos del doctor, que me separa del lazo que me une a mi madre, y me alza a la luz para poder observar mis ojos cerrados y mis puños de una pulgada. Más lunas y veo de cerca el camino del parque, con la nariz rota y mis glóbulos rojos cubriendo mi rostro. Las tortugas ninjas velan por mí esta noche, la noche de los tiempos que me transportan a mi antigua ciudad con sus pagodas que supieron ser mi hogar. Allí el Abad nos diciplinó con una rutina extraña, pero liberadora. Gracias, gracias por dejarme ese legado que no llego a recordar de manera precisa, pero que en algún espacio está, y aquí flota para aparecer con imágenes que trae esa música tradicional, que me trae también esos mensajes confusos como en una adivinanza que debo averiguar...¿Qué es Japón? Yo sé que alguien tiene la respuesta, aunque sospecho que esa persona no la sabe, lo cual lo hace más confuso aún. Quizás me llegue por otro lado, quizás sea otro ser, o algún lugar. La naturaleza debería decirme lo que en cierta forma ya sé, pero que tras mi último llamado me dejó dudas al tener ese sentimiento nuevamente, ¿Cómo describir un sentimiento? En teoría no es bueno, pero no puedo decir que sea malo, uno no siempre llora por tristeza o alegría, son los fines de los ciclos, pero es necesario para continuar.
Sólo espero que más lo logren, que abran los oídos porque se escucha, despertás en un recital súbitamente y ya la multitud te está llevando, pero atravesás la pared y caes en un pelotero 12 años atrás. Las risas histéricas te transportan a una caída que pareciera ser eterna, pero dura sólo unos instantes para llegar a la mesa de un bar, en donde ves a través de ojos que no son tuyos un vaso grande de cerveza negra, mientras el vapor de alcohol se va haciendo más y más espeso. Atravesando la niebla puede verse el bosque que te espera, que te llama, te llama por tu nombre. Ya en el claro puede escucharse esa dulce flauta que te hace flotar, las notas pueden verse, esas luces extrañas, y sigue su melodía que se mezcla con ese verde brillante que empalaga, la brisa suave y nada. Una luz. Es roja, rojo escarlata. Comienza a materializarse justo frente a tus ojos: es quien te guía. Finalmente se muestra en esa mezcla de materia y antimateria. No es el camino, son los pasos, y no son los pasos, es sólo el siguiente el que importa. Lo tatúa en mi frente, como un código de barras. Desde la séptima vértebra siento el tirón hacia atrás, me pide que regrese, agarro velocidad y vuelo. Los ríos, mares y bosques, una misma cosa. No hay tiempo para que mi vista separe los biomas. No hay tiempo.
Y mis ojos que se abren tras una bocanada eterna. Pronto se acercan y me asisten, el impulso de quien sueña que se cae. Me arreglan y sigo, sigo con el paso que tengo por delante, el más importante. Y a medida que camino me acostumbro y puedo correr y saltar, puedo bailar si quisiera y sentir el viento que me ayuda a levantar vuelo, a desplegar mis alas. Soy un pájaro.
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martes, 23 de febrero de 2010
Detrás del espejo (Parte II)

Esos ojos que te miran. Esa mirada clavada en tus pupilas, produciendo un efecto hipnotizante. Un efecto mariposa en el reflejo 120, que acaba de darse vuelta. Porque ese sos vos, pero también es el kiosquero que te vendió los caramelos y te dijo: "No tengo monedas". Es la pediatra que tenías en tu niñez y la vecina chusma de enfrente. Es el chico que atropellaron esta mañana, que es Mahatma Ghandi. Es Lita de Lazzari y Adolf Hitler. Son todos ellos y todos nosotros, es la tapita de coca que pateaste en la calle, y el Himalaya el que se dio vuelta, y los demás reflejos lo imitaron. Y sabés por qué? Porque todos están conectados. Es la influencia que ejercen y que se extiende hasta ese infinito de los dos espejos, y vos estás en el medio, reflejándote. Dan ganas de meterse adentro de uno de ellos y correr libre, disfrutando del viaje. Si tantas ganas tenes, por qué no lo haces? O mejor dicho, hacelo! Dale, yo te espero. Tuturú-tu-tutu-TÚ-turú-tutu-tutururú-tu-wah-wah-papará-pa-papa-PÁ-pará-pará dije! Debería actualizar el sonido monofónico de la espera, lo bueno que tiene esto es que cada uno de ustedes se imaginó un sonido diferente. Vaaamos, yo se que lo hiciste. Te estoy mirando, remember? Trán-TUN-trán-TUN-trana-nanána-nanan-TUN-trón-TUN-trón-TUN-trono-nonóno-nonon-TUN. Terrible marcha militar, don't you think? Es el arte del tarareo, tan ancestral como la vida misma. El sonido puede atravesar ese doble espejo, intentalo. Eco!! No se dice eco, se dice vida. Gracias!! Sos lo más grande que hay!! El eco. La vida. Los espejos. La eternidad. El infinito. Hay mucha diferencia?
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