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martes, 1 de mayo de 2012
El sonido detrás del silencio
Hay un mundo detrás del mundo. No se cuantos pueden verlo, no se si yo puedo verlo, pero está, como está el sol detrás de un día nublado. Una tábula rasa, nubes blancas tapando las montañas y los valles, vacío en toda su extensión. Ser liviano, libre de pensamiento, libre. Libre, libre, libre, vuela como el pájaro bien alto, más, sube en un ascensor directo a las nubes y atraviésalas. ¿Qué se siente? ¿Estás más puro? ¿Qué indican tus sentidos? Tal vez ya no existen, se fueron. Quizá se transformaron, se metamorfosearon. ¿Qué te pasa? Te ves confundido, perdido... la vista fija en un punto del horizonte, atravesando la materia, perdiéndose en la energía, flotando en esa no-existencia de la que todos estamos hechos y no. Un Schrodinger supercopado alternándose en cada universo que vivís, yo no se Tesaka, ¿nos estamos alejando o acercando? ¿Es control o censura? ¿Evasión o iluminación? Al borde del abismo me pregunto que habrá abajo, si vale la pena saltar, si es acaso un salto de fe o un salto al vacío, perderse en la jungla de la mente o de la verdad, si es que existe tal cosa.
Ese sentido de no pertenencia, no te molesta pero suena raro, huele raro, se siente raro. ¿Qué es real? ¿Por qué el día a día tiene que ser el mundo real? ¿Qué diferencia hay con los sueños? Esos si que parecen más reales... otra vez vos con estos planteos, no aprendés más... ¿Está mal? Si la realidad es la otra. Piensa, siente. ¿Cual es más real? Vigilia. Etéreo. ¿Qué cosas viviste? Vivir, vivir en serio. Refugio. Barreal. 08/09. Coroico. Sueños. Contactos. Muertes. Canalización. 25/jun. 26/dic. Solsticio. Japón. ¿San Luis? Rompecabezas. Cada. Vez. Más. Fragmentado. Minimaliminimaliminimaliminimimi. Llaves, puertas. Ojos. Café. Ojos del café. Triángulos. Símbolo. Abstracción. Abstracción de la mente. La mente miente. Luz. Fuente. Punto, árbol, madera, hoja en blanco. Hojas, hojas, ojos. Miradas. Café. Abrazos, café, río, piedras, abrazo en la lluvia. Tormenta con brazos abiertos, abrazando a la lluvia. Amèlie. Agua. Espacio. Silencio. Shhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh...
¿Puedes oír el sonido detrás del silencio?
viernes, 13 de mayo de 2011
Orbitando sentidos
Mi yo está en algún rincón de mi cabeza. Se siente grande ese espacio, soy una idea orbitando mi mente. Todo se va desvaneciendo, se siente cada vez más lejos, más, como quien se pierde en el horizonte. Una parte de mi se queda pero a la otra se la lleva el río, medio vivo, medio muerto. No podría asegurar nada, es más bien un estado intermedio entre ambos, con los sentidos distorsionados, fragmentados, pixelados. No me decido si esto es malo o bueno, tal vez no es ninguno de los dos. Irse de si mismo, despegarse. Es todo lo que anhelo, sin embargo lo escribo y parece alguien desorientado en una espiral hacia la perdición. ¿Qué emoción motiva a escribir? Tengo razones para los dos bandos, por un lado la oscuridad que siempre estuvo presente, que aflora en momentos de crisis; por otro lado la luz que vengo cultivando hace tiempo y que me da respuestas, la comprensión de ello, de la no intencionalidad.
Pero lo que me lleva a escribir hoy es esa sensación en mi cabeza, esa cosa granulada que me da cosquilleos y me hace percibir de otras maneras, manteniéndome neutro. La cabeza flotando en el mar de las sensaciones, yo orbitando en mi cabeza. Esta vez no hay explosiones, tampoco lluvia. No hay risas, no hay pensamientos. No hay sol ni nubes. Nadie está al mando del timón. Sin embargo el barco se mantiene firme en una dirección. Ello lo maneja.
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lunes, 21 de febrero de 2011
Luz naciente
El contorno de mi mano me da risa. Es como si fuera a estallar or something, de repente se enciende con todos esos colores brillantes que empalagan mi vista. De dónde sale tanta luz? El interruptor debe estar por aquí en alguna parte. Mi rodilla derecha comienza a titilar, como si fuese uno de esos carteles de neón de una ciudad yankee. Hasta allá llego y me pierdo por sus calles. Un pasadizo oscuro llama mi atención y al acercarme ahí una mano me agarra de la camisa y me lleva adentro. Oscuridad. Algo comienza a romperse. Finalmente veo luz, luz y unas alas. Alas que me cobijan. Se siente muy placentero, no hay de que preocuparse. Dejo atrás el huevo y con mi pico comienzo a hurgar la comida que regurgitó mi madre. En otro cuerpo me hubiese disgustado, pero parecía tan natural... ALERTA!! Me succionan desde los cielos e ingreso a una boca humana. Mi cuerpo en forma de spaghetti se desmiembra para bajar por el ascensor hasta el estómago. Tantos líquidos y un llanto, que interrumpe mis pensamientos. Es mi llanto. Nueva luz y a los brazos de mi madre. Destapo mis pulmones y no termino de entender por que lo hago. Es solo lo que siento, eso y nada más, como si no existiera otra cosa en el universo. Implosiono y mis partes pasan a formar nuevos elementos, el polvo se condensa y en millones de años o un instante los nuevos planetas y estrellas comienzan a moverse. Por qué lo hacen? Será que no tienen otra cosa que hacer? Lo cierto es que giran, como giran las ideas alrededor del cuerpo, orbitando libremente hasta que la red las recoge y las materializa.
Nueva luz para el contorno de mi mano.
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sábado, 22 de enero de 2011
Nobody home
Nadie en la Plaza Laprida. Nadie estaba esperando en esa esquina, nadie llegó tarde. Nadie se preocupó ni nadie tuvo que esperar demasiado. La desolada plaza que no terminaba de entender la ausencia de sus mascotas, paseando por sus calles, admirando sus plantas, con los cachorros jugando en la arena, hamacándose y tirándose del tobogán. Nadie se juntó en la plaza y nadie se enteró. La vida continuó con total normalidad, siguiendo su curso sin que nada pasara. La calma se hacía presente, era la única que presenciaba ese espectáculo. "Ridículo" pensó, mientras reía. No podía contener la risa, algo en el ambiente le resultaba hilarante. Tal vez era esa inusitada calma, ¿la que antecede al huracán? Tal vez era el ambiente mismo, el aire enrarecido que envolvía a los edificios, el mar de sangre dejado por esa jauría de callejeros alemanes que yacían entre los árboles, tal vez era tu cuerpo o el mío, tirados a pocas cuadras de allí. La asfixia en nuestras caras, la bruma amarilla y la sonrisa del triunfo en el rostro de la calma.
lunes, 27 de diciembre de 2010
El cuarto oscuro del silencio
Agua con sabor a chicle globo.
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jueves, 16 de diciembre de 2010
Sueños dentro de sueños
El sonido de la lanza cortando el aire me impulsaba a seguir corriendo. Sudor y confusión se mezclaban al momento del cuerpo a tierra, mientras el ave pasaba rozando mi cabeza. Agua. Una balsa en el medio del inmenso mar. Mi aterrizaje forzoso no me ayudaba en la comprensión, no lograba divisar nada, sólo el agua, algunas gaviotas y la pequeña tapita amarilla de gaseosa que me sostenía, y las olas que se envalentonaban para golpear más fuerte en su afán de voltearme. Mis manitos aferradas hasta sangrar y lo inevitable, hacia las profundidades. Veo un cardúmen de sardinas que disminuye su marcha como invitándome a que vaya con ellos. Sin mucho tiempo para pensar ya me encontraba millas away, comportándome como ellos, sin saber en donde terminaba yo y en donde comenzaba el otro. Ese overmind nos guiaba por la masa azul hasta que los boca de botella aparecieron. Siempre aparecen, asistencia perfecta al ciclo de la cadena alimenticia. Con nuestras tropas diezmadas seguimos, sólo para encontrar otro obstáculo: las redes de los aleta doble terrestres, esos extraños seres verticales que tanto temor infunden en el resto del reino animal. La mitad aproximadamente queda atrapado, yo entre ellos. Me arrastran hasta la playa, mis branquias sienten la falta de agua y grito justo antes de que el brillante cuchillo atraviese todo mi ser.
-¿Qué te pasó?- dice mi madre asustada.
Miro hacia todos lados.
-Nada... fue sólo un sueño - le digo.
Un sueño muy extraño. Esto si que era empatía en su máxima expresión, un poco aterrador pero por lo menos el viaje se hizo más corto. La ruta estaba con poco tráfico y el día invitaba a dirigirse al sur. Ya se sentía el calor en las tempranas horas, y me dispuse a preparar el mate.
-¿En donde está la yerba? - pregunto a mi madre.
-Fijate en el asiento de atrás, en el bolso rojo - me dice.
Busco y encuentro, abro y comienza a salir un líquido verde oscuro y rápidamente comienza a cubrir todo el asiento, mis manos, mi cuerpo y el auto entero se sumerge en la viscosa sustancia.
El silencio y la oscuridad me tienen adormecido, casi hipnotizado. Logro mover lentamente la cabeza y caigo en la cuenta de mi inmovilidad. Intento en vano gritar, esta vez no funciona. La asfixia vuelve a ganarme y despierto jadeante, sudando y con los ojos muy abiertos.
Estoy solo en una cama. ¿Qué fue eso? Un sueño dentro de otro, no podía sacármelo de la cabeza. No era algo de todos los días, y encima ambos terminaban trágicamente. Hice un esfuerzo para recordarlos bien antes de que se inicie el período de olvido. Menos mal que siempre tengo un cuaderno bajo la almohada para anotarlos mientras están frescos. Comienzo a escribirlos a ambos adjuntando un pequeño análisis de lo que sucedió, y me pregunto: si ya me pasó dos veces, eran mi realidad, mi experiencia, ¿Cómo puedo estar tan seguro de que ya estoy despierto? Cómo puedo-- RIIIIIIIIING!
El reloj despertador del sin tiempo me despierta.
viernes, 19 de noviembre de 2010
La cena está lista
La noche estaba vacía. Podía sentirse en el aire ese gusto a nada que me envolvía y me quitaba el aliento, hasta llegar al punto en el que el tiempo se detiene, y es ahí cuando se forma el mapa de los pensamientos, el vacío interrumpido por las palabras que giraban alrededor mío. Nada. Desaparecieron. Como fichas de dominó fueron cayendo, no, fue simultáneamente, más bien como un castillo de naipes al ser soplado. Se esfumaron. La transmisión se cortó, al fin se cortó! Es hora de calibrar bien la frecuencia y ver que mensaje recibo. Será como siempre? No, esta vez es diferente, lo se por el mareo. Una cabeza desbordando materia gris, ojos desorbitados y lengua afuera, un río saliendo de mi boca y las moscas buscando un lugar donde aterrizar.
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