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viernes, 13 de mayo de 2016

Circumpunto


Hoy encontré un corazón recortado bajo el jacarandá donde destrocé mi nariz cuando tenía 3 años de edad. Esa noche encontré una tortuga ninja guardiana de mis sueños. La lluvia helada de hoy, la sangre brotando de la nariz, el verde bosque, el aroma de la infancia frente a la escuela, las flores violetas y amarillas y los bichos alienígenas. Salvar el papel de la destrucción. Los problemas de comunicación, los sentimientos encontrados en el fondo de mi mochila blanca. Los árboles cueva que llegan hasta el suelo. Las paredes chorreadas de los edificios. El rojo mojado de los ladrillos, los juegos donde me divertía de niño. Los juegos que ya no están. Todo lo que no existe. Y vos.

miércoles, 19 de septiembre de 2012

La vida del punto y aparte



¡Pero mirá que son curiosos los puntos! Son el origen, de donde todo surge. De ellos nacen las líneas, de las líneas surgen los planos y de los planos los espacios, del espacio el tiempo y se sigue prolongando la existencia indefinidamente. A su vez los puntos son los que hacen la pausa, los que paran la pelota y levantan la cabeza para habilitar al nueve y llegar al gol. Pero un exceso de puntos, una sobredosis como supe tener en algunas épocas, causa detenimiento. La vida se vuelve lenta. Cada. Vez. Más. Des. Pa. Cio. Estoy en un punto aparte, y me pregunto como seguir el próximo párrafo. El capítulo aún continúa, y está esperando mi proximovimiento. Son cordones desatados, que te obligan a detener la marcha para retornar con más seguridad y fuerza.

Pero también están las comas, pausas cortas que continúan en la misma tónica, haciendo lo mismo. Yo no quiero hacer lo mismo. Hoy prefiero ser un punto, aunque me lleve más tiempo. Un punto aparte, cerca del final del capítulo. Se que aún quedan 9 capítulos, la historia sigue y pide a gritos un punto de inflexión. ¡Eso es! Eso debo ser. El punto de giro, la que te abre la boca y hace sonar tu maxilar inferior contra el suelo, quebrándolo en mil pedazos y con astillas volando cual pájaros en el cielo azul, libres, sin preocupaciones, solo ser.

El punto se sitúa en la hoja en blanco, la hoja sale de la madera, la madera del árbol. Árbol-tierra, naturaleza viva, arte de escribir tu propio libro, de elegir tu propia aventura y terminar muriendo a merced de una ballena o descubrir el tesoro secreto del Tíbet.

lunes, 16 de julio de 2012

En la frontera del mundo


Y si pensás que por ahí llegaste al límite de lo inexplicable tras haber recorrido un largo trecho humeando y arreglando cosas, artefactos únicos en su especie que bien podrían ser dignos de la obra steampunk de un retorcido autor checoslovaco, atrofiado, desolado, muriendo a la deriva, solo, lleno de gente, tocando la tuba, apocalipsis del neo tiempo. Fugados en do menor, rojos centelleantes ardiendo en su sol, fulgurantes, vivos, japoneses en su estado puro. Vos, voz, voz de luto gravemente trajeado en procesión crucificando egos a su paso, dejando el rastro, la huella, tranquila, de quien llega a viejo con la frente bien alta. Un pez en una licuadora llamada espacio, moléculas bailando en un tap ligado a bellos acordes menores danzantes de un arpa hadesiano, vivos rayos de quien controla el equilibrio, concentrándose en un punto, reflejo de tu interior, reflejo de la luz que viene del más acá.

Cuando la tapa de tus sesos se encargó de volar, si, volar astronómicamente y avanza a miles de años luz pasando Deneb, acelerando, llegando a los límites, expandiendo su ser, creciendo exponencialmente a niveles que dan miedo por su veracidad, sigilosos, obreros, hormigas overmind motivados por la mano invisible de la natura, de Kwan Yin, una flor roja en un campo verde, un río que empalaga tus sentidos. Verde es el color que te motiva, verde es el sentido de la vida. Sos verde y tal vez no lo sabés, sintiendo una melodía que te parte los sesos, dejando de pensar, viviendo de verdad, como nunca antes lo habías hecho, por que nadie te lo enseñó, porque nadie te dijo de verdad como tenía que ser, porque realmente nadie lo sabía, porque automatizamos las enfermedades babilónicas, pestes bubónicas que contaminan la ciudad y un país, una nación.

Se va trasladando de generación en generación, se mueve, pero un contrapeso logrará llevar toda esa energía concentrada hacia otra dirección, tal vez correcta, tal vez errónea, tal vez la única dirección que puede tomar. Si es así, tal vez ya esté muerto, tal vez 24 vueltas a un mundo no sean suficientes, tal vez son 82 o 140, tal vez no sea ninguna, quizá es un sueño, un recuerdo... un sentido o dos o diez que llegan y se van, ultimados por una sobredosis de tiempo y mente que juegan con vos, te violan, te maltratan, te encierran en una jaula sin dejarte probar la libertad, te dejan que te pudras, experimentan con tu ser, juegan a ludovico, manejan tu pensamiento y tu sentir que asegurás es tuyo, pero está tan lejos de la realidad... un montón de juegos para que voluntariamente estés de su lado, entregues tus datos para el manejo, para direccionar el rayo de oscuridad de la linterna que jamás fue construida.



Un día miraremos al horizonte y comprenderemos que no hay nada que comprender, que las paradojas están hechas para ser disueltas, que hoy podemos no existir y seguir viviendo, que hoy es hoy y nada más, que el mañana y el ayer no existen, que es totalmente ilógico creer que la responsabilidad es estudiar duro para conseguir un buen trabajo, trabajar muy duro como un esclavo y no conseguir el dinero suficiente para mantener más de una persona, simplemente para encerrarte más y más en tu jaulita con el temor que te inculcan los medios para salir a conocer más allá, para ampliar tus horizontes, y ahí nos vamos quedando, conformándonos con la vida que nos "tocó" vivir, con la bonita jaula de colores, y mirá que bien que huele, que lindos barrotes dorados, que buena latita de picadillo con agua pseudo fresca para beber...

Allá afuera hay algo más, responsabilidad es hacerse cargo de la vida, de vivir el momento, de estar acá, ¿por qué cuesta tanto estar aca en este preciso momento? si no existe nada más, quizá la esquina no está en la esquina, quizá el resto de las personas no existen, pero tu respiración te dice que estás acá, que vivís, ¿Qué tiene que ver ese cacho de materia gris? Un montón de arrugas adentro de tu cabeza, complicando tu existencia, tu verdadera existencia, marginándote y haciéndote creer, haciéndonos creer que la responsabilidad es ser un soldadito del sistema, vivir feliz en babylon con un buen sueldo, la casa hipotecada, el auto que no puedo pagar, la esposa que se acuesta con el jardinero, yo que agarro la primera clienta que me hace ojitos, el hijo re duro en los fines de semana para escapar de esa carrera de la rata que parece no tener fin... hay un camino alternativo, es difícil, lo sabemos, pero si lo sabemos ¿Por qué tanta resistencia? ¿Por qué tanto dolor? ¿Por qué tanto sufrimiento? ¿Por qué tanta búsqueda de placer? ¿Por qué la búsqueda? ¿Acaso es necesario buscar? ¿No es suficiente con el universo interno? ¿Realmente necesitamos algo de allá afuera? ¿Realmente necesitamos algo? ¿Realmente necesitamos? ¿Realmente? ¿Qué es la realidad?

No, no es eso, va por otro lado. La de verdad va por otro lado, es el curso natural de las cosas, la naturaleza en su máxima expresión. Los árboles son los maestros más sabios que podemos tener, contienen todo en su simbolismo, son etéreos, eternos. Un árbol , una semilla, el fruto, la sombra, las raíces, el crecimiento, el abono, el humus, la tierra, los nutrientes, el agua, la natura. Natura somos, de ella venimos, hacia ella vamos. El vientre inmaculado, el génesis del cosmos, la virgen big bang maría, la concha de Dios, el flujo constante de la vida, la fuente de la que todo emana, el zen manifestándose, el camino, el Tao.

martes, 8 de mayo de 2012

Neo fuego


Sentir como la luz se va apagando, la llama consumida se pierde entre los maderos de un árbol roído por el tiempo. La caída seca, lenta, talado por los tobillos. El cuerpo recto, la cabeza-delay manteniendo su verticalidad, la gravedad haciendo su trabajo. Vacío. El polvo y los pájaros se elevan y huyen del pozo, tal vez siempre fue eso, tal vez siempre fue evasión. La madera se gasta, combustible terminal que alcanza para arder en un sistema obsoleto de quienes se integran al ruido o las nueces del alma. Una línea de la copa a las nubes, halo o hilo dorado del que pende y se tambalea, titiritescos movimientos pendulares al designio de algo que está por encima de él. Se estrella contra el pavimento, derrumba paredes, rompe ladrillos con la cabeza, cascos vikingos llegan a él fortificando la muralla construida a su alrededor, infranqueable, meditada. Retorciéndose como el viento llega al fin de su tiempo, y retrocede en sinoidal caída hasta el pozo negativo de la función. El ciclo se renueva, sale disparado en cenital movimiento y se va por la tangente, astronauta cósmico acelerando constantemente, llega al cinturón de asteroides y sigue, firme, con un hacha en la mano, rasgando sus vestiduras y alimentando el nuevo fuego universal.

martes, 1 de mayo de 2012

El sonido detrás del silencio


Hay un mundo detrás del mundo. No se cuantos pueden verlo, no se si yo puedo verlo, pero está, como está el sol detrás de un día nublado. Una tábula rasa, nubes blancas tapando las montañas y los valles, vacío en toda su extensión. Ser liviano, libre de pensamiento, libre. Libre, libre, libre, vuela como el pájaro bien alto, más, sube en un ascensor directo a las nubes y atraviésalas. ¿Qué se siente? ¿Estás más puro? ¿Qué indican tus sentidos? Tal vez ya no existen, se fueron. Quizá se transformaron, se metamorfosearon. ¿Qué te pasa? Te ves confundido, perdido... la vista fija en un punto del horizonte, atravesando la materia, perdiéndose en la energía, flotando en esa no-existencia de la que todos estamos hechos y no. Un Schrodinger supercopado alternándose en cada universo que vivís, yo no se Tesaka, ¿nos estamos alejando o acercando? ¿Es control o censura? ¿Evasión o iluminación? Al borde del abismo me pregunto que habrá abajo, si vale la pena saltar, si es acaso un salto de fe o un salto al vacío, perderse en la jungla de la mente o de la verdad, si es que existe tal cosa.

Ese sentido de no pertenencia, no te molesta pero suena raro, huele raro, se siente raro. ¿Qué es real? ¿Por qué el día a día tiene que ser el mundo real? ¿Qué diferencia hay con los sueños? Esos si que parecen más reales... otra vez vos con estos planteos, no aprendés más... ¿Está mal? Si la realidad es la otra. Piensa, siente. ¿Cual es más real? Vigilia. Etéreo. ¿Qué cosas viviste? Vivir, vivir en serio. Refugio. Barreal. 08/09. Coroico. Sueños. Contactos. Muertes. Canalización. 25/jun. 26/dic. Solsticio. Japón. ¿San Luis? Rompecabezas. Cada. Vez. Más. Fragmentado. Minimaliminimaliminimaliminimimi. Llaves, puertas. Ojos. Café. Ojos del café. Triángulos. Símbolo. Abstracción. Abstracción de la mente. La mente miente. Luz. Fuente. Punto, árbol, madera, hoja en blanco. Hojas, hojas, ojos. Miradas. Café. Abrazos, café, río, piedras, abrazo en la lluvia. Tormenta con brazos abiertos, abrazando a la lluvia. Amèlie. Agua. Espacio. Silencio. Shhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh...

¿Puedes oír el sonido detrás del silencio?

viernes, 21 de octubre de 2011

La fuente infinita


Peces fuera del agua, centelleantes luces epilepsiándome, si es que existe la palabra. Círculos que no dejan de girar, como en un dibujo sin sentido de Escher. Sin lógica, esa es la palabra. Mecanismos de energía inagotable que me desvelan, la falta de sueño que me impide dormir. Un vórtice se hace dueño del lugar y pronto aparece una semilla que comienza a crecer hasta límites desorbitantes, y nuevamente la mala utilización de las palabras como leit motiv de mi ininspiración. Spiración. Espiral hacia la nada, nada puede detenerlo, acelera o frena y se mantiene suspendido en el aire como una mariposa que no se enteró de su capullo. Las verdades escondidas en una cebolla, tan relacionada con el llanto y la lluvia que nos olvidamos que es el saborizante natural de la vida, que solo se nota cuando falta. El trabajo del 5, del obrero, de la ama de casa. La sobredosis de puntos, tal vez sea eso: hay muchos puntos en esta hoja. De ahí surge todo, no podés ser línea sin ser punto antes. Todo dibujo, todo plano, toda palabra, todo libro, todo símbolo surge de la fuente, y esta se inscribe en el límite que le damos. Tábulas rasas, free will. Be free Will, sé gratis. Educación pública, ¿Al alcance de todos? ¿Quienes son todos? ¿Nosotros? ¿Dios? ¿Un punto? La hoja en blanco nace en un árbol.

jueves, 25 de agosto de 2011

Lunarbol


Borré al mundo con mi cabeza y derramé fuego en los recuerdos.
De las cenizas brotará la fuerza elemental que da la vida.


-Hola, soy la luna.
-Mucho gusto señorita Luna, yo me llamo Árbol.
-Lo he visto allí, inmóvil, en el medio del campo. Tanta soledad... debo admitir que sentí pena por usted.
-No debe sentir pena por mí, tal vez parezca solitario desde tanta altura, pero si se acerca verá que a mi alrededor tengo al césped, a las piedras, a las aves que vienen a cantar sobre mis ramas, a los humanos que descansan a mis pies; mas yo la veo solitaria a usted, señorita Luna. Desde aquí abajo pareciera que todas esas estrellas juegan a su alrededor, sin embargo están a distancias gigantes... ¿Por qué no baja?
-No puedo bajar, mi deber es estar aquí, tengo un trabajo que hacer.



Amanecer en un campo cubierto de rocío.

lunes, 9 de mayo de 2011

Viviendo entre pulpos y aderezos


Meto las manos en los bolsillos y comienzo a caminar. Con trancos largos y anchos, una sonrisa insana y ojos arqueados voy saludando a todos los que me miran y me señalan como si tuviera un pulpo en la cara. "Es mi mascota" les digo. Nadie quiere a Pierre. Es un buen pulpo, se lleva bien con Pandora, la mostaza. Yo se que vos estás pensando "es muy difícil que pulpos y mostazas se lleven bien", pero estos dos son muy compañeros. Incluso se cuidan en las noches en las que debo dejarlos para mis trotes nocturnos por el hipódromo. Es un excelente lugar para descargar energías, el problema es que después tengo que enchufarme en un árbol para recargar baterías. A veces me encuentro con amigos y jugamos al fútbol con mi cabeza, otras veces cuando va Arnold jugamos al rugby. Helga es la primera en estar allí, anotando un touch down. Por supuesto yo le digo, tirando los hombros hacia atrás y con voz sobradora "esto es rugby. Las anotaciones se llaman pestañas". Ella me mira con cara de ¬¬ y golpea mi brazo con todas mis fuerzas. Menos mal que no soy un zombie, sino tendría que meter el brazo en la mochila para pegarlo en casita. De pronto se me apetece un jugoso cerebro, pero recuerdo que los supermercados cierran a las 22. "Otra vez será" pienso.

Vuelvo a casa. En una carretilla voy llevando mis piernas, más bien la carretilla me lleva a mi. Yo voy remando con hisopos, debo hacerlo muy rápido para no perder la estabilidad. De pronto recuerdo... la colina abajo! Me aproximo peligrosamente a las cataratas, ya es tarde, la corriente me empuja y caigo al remolino. El agua ingresa velozmente a mi cuerpo hasta llenarlo completamente. Por fortuna un cazador me disparó desde la selva, confundiéndome con un puercoespín. Se sabe que su carne es muy codiciada en Suecia. El agua comenzó a escapar por los agujeros, desinflándome y dejándome como un cachorro mojado. Le doy las gracias como es debido al forastero y vuelvo a subir a mi carretilla. Al llegar a casa los veo, el pulpo y la mostaza abrazados a los pies de la heladera. Momento, ¿están haciendo cucharita? Bueno, un integrante más a la familia. Tendría que haberlo deducido, hierro fundido, aleaciones, los pedazos de plástico, el torno y la mostaza terminando de ensamblar una bella cucharita para el té.

jueves, 5 de mayo de 2011

No compras, Noventas


Aires noventeros me despeinan y me dibujan una sonrisa. Música feliz, o será que me recuerdan momentos de plenitud, en donde la única preocupación era cual sería el próximo juego. Navidades llenas de alegría, la magia de Papá Noel, la familia unida y el cielo iluminado por los fuegos artificiales. Mañanas de escuela, entre risas y aprendizajes, tardes de fútbol en el Parque Las Heras, noches de calor familiar y dulces sueños.

Noventas que me hacen sentir bien, me liberan endorfinas. Golosinas nostalgiosas, descubrimientos increíbles, la vida como una aventura. Olores exquisitos, el pasto recién cortado, la tierra mojada, el salón de música, el olor dulzón de la plastilina, la madera de los muebles, el aroma inconfundible del Jacarandá. Texturas de plaza, los palos borrachos con sus algodoncitos, panaderos volando por los aires, chicos en rollers, bicicletas y calesitas. Juegos inventados, correr hasta no dar más, como probando hasta donde responde el cuerpo. Cansancio inexistente, energía infinita.

sábado, 30 de abril de 2011

Disparos certeros al zentro de mi ser


La tapa de mis sesos salió disparada por un túnel, acelerando astronómicamente entre paredes multicolores. Mis ojos se llenaban de lágrimas, si es que aún eran ojos. Las cuencas dormidas latían y reverberaban en lo que quedaba de mi cráneo, todo lo demás se derretía como cera caliente. Cuerdas. Un tirón en algún sector de mi ser me empujaba a seguir, a caminar. Una cuerda alrededor de mi cuello me arrastraba cual zapato de Ozzy. Mi cuerpo inerte seguía la geografía del terreno, ignorando quien o que era lo que me arrastraba. Mientras tanto yo seguía acelerando en ese túnel multicolor totalmente desentendido de mi otra existencia. Giraba pero no me mareaba, era un torno magnánimo ingresando en los oídos de Dios. No, no es Dios, es una manzana. Me confundo entre sus capas, llego al corazón, a las semillas. Génesis. Un huevo estelar, estallando en lágrimas y risas, lágrimas y risas. Lágrimas que dibujan risas, risas que lloran, inundan, ahogan, mueren, viven, mueren nuevamente. Luces. Realidad fragmentada, más colores. Ruido blanco. Sensaciones de garfios en la nariz, tocan mi cerebro y vuelo. Corazón anclado y cuerpo destrozado. Mil partes recogidas con un palo con punta, metidas en una bolsa de consorcio para ser llevadas al basurero, lugar al que pertenecen. ¿Qué hago acá? Yo no pertenezco, soy solo un visitante. Esta no es mi casa, quiero volver. Mi verdadera madre no volvió a visitarme, mi abuela coincidente sigue a mi cuidado. ¿Por qué no logro recordar nada? Será para poder vivir acá, para poder tener esta experiencia humana, para aprender una vieja lección, para recibirme tal vez.

- ¿Para qué vives? - Me preguntó en lo alto de las escaleras.
- Creía saberlo - contesté mirando a través suyo - pero ahora se que no pertenezco aquí.
- Puntos coincidentes, tiempo en espiral, memorias, causas, raíces, debes recordar - me dijo.

Me quedé pensando. Era evidente que sus preguntas incisivas daban exactamente en el blanco, como un experimentado maestro del tiro con arco. Al fin y al cabo, lo único que tenía sentido era eso. La charla se extendió por horas, los tiros se sucedían uno detrás de otro, rompiendo las flechas anteriores. Todas al centro de mi ser, atravesaban cada uno de mis puntos. Me despertaban. Volaba mi sombrero, y solo quedaron una taza de café, un abrazo, lágrimas, lluvia, un árbol, el cielo y el estado de vigilia.

jueves, 28 de abril de 2011

Bifurcación en Si Mayor


Hay dos caminos: ser como los demás quieren que seas o ser como vos querés ser. Muchos juzgan a las personas por sus logros, fulanito se recibió, o tiene tal trabajo, o se casó, o se compró una casa. "Sentó cabeza" dicen. Maduró. Dejó por fin esa boludez de seguir sus sueños, de hacer lo que le gusta, de tocar la guitarra o vagar por las calles sin un rumbo fijo. "¡Qué horror, como puede ir a lugares desconocidos sin tener antes un plan!" dice la doña, pero también lo dice el oficinista o el estudiante de ingeniería. Sin ánimos de estereotipar solo cito los ejemplos más abundantes.

El otro camino, ese que está lleno de matorrales que no dejan ver más que solo el próximo paso a seguir, es el que se mide con otra vara, o no se mide en absoluto. Simplemente es, existe. En ese camino cada cual hace la suya, sin que esto signifique olvidarse del otro. Al contrario, crecen como un bosque de árboles con sus raíces conectadas entre sí. Buscan y encuentran, hasta que dejan de buscar y dedican su existencia a encontrar. Viven la vida y mueren la muerte, se deslizan suavemente por la vida y cuando las nubes, ya bien cargadas de agua, deciden continuar con el ciclo del agua, se ordeñan para fluir con la muerte y volver a la fuente.

En la eternidad o un instante vuelven en forma de universo, y se crean estrellas y planetas, vida abundante en todos sus rincones. Prana, células, césped, árboles, animales, personas, energía, luz. ¿Qué es la luz? ¿De qué está hecha? ¿Qué es la energía?

"Para ver un mundo en un grano de arena y el cielo en una flor silvestre, debes contener el infinito en la palma de tu mano y la eternidad en una hora".

Ave Fénix

Un árbol, un cerro, un río. Son todos los maestros que necesito. El fuego, el viento, la tierra, la lluvia, los purificadores naturales. El sol guiando mi camino y la luna inspirándome. Cargo mi energía en una piedra y continúo.

domingo, 17 de abril de 2011

Kokoro


El vértigo del vacío que me provoca el dislocamiento cerebral, el cosquilleo en mis neuronas y en el resto de mi cuerpo, el abismo ante lo desconocido, la eternidad ante mis ojos. La sensación detrás de mis ojos, los ojos verdaderos que miran hacia adentro, el tercer ojo que traduce hacia afuera, y eleva hacia la coronilla en su último filtro el rayo más brillante que podrías percibir, y sale disparado en su conexión con la energía máxima, impulsado por las bocas de la kundalini. Más cosquilleo, mi cuerpo tiembla. Me estremesco y confundo sensaciones, sentimientos. Ya no puedo diferenciarlos, ¿es Amor? El sentimiento supremo, la luz violeta. Ultravioleta. El canto del gallo me introduce en el sueño, sin llegar hasta allí. Me deposita en la realidad, sin cuerpo siento solo las vibraciones, se estimulan sentidos que no conocía, ¿qué diferencia hay entre un árbol y yo? Termino yo, empieza el árbol. No, somos lo mismo. Miro a traves de un jacarandá, mis ojos de madera se vuelven sabios, se nutren de la tierra, del agua, del sol. Un árbol elevado, hojas violetas. Bañado en luz distribuye la savia por todo mi cuerpo, lo fortalece, le da alas. Bajo tierra todo el bosque se conecta y se enciende. Desde afuera brilla más que nuestra estrella madre, este es el poder del conjunto, del Nosotros. Luz abundante en todo el universo.

sábado, 19 de febrero de 2011

Mr. Farmcit y el pino misterioso


Mortimer estaba sentado en un pino. Arriba de un pino. No, no arriba de todo malpensado, en una de las ramas intermedias. Cheeee no se puede hablar en serio acá! Bueno, la cosa es: que hacía Armando, digo Mortimer, ahí arriba? Es lo que tenía que descubrir la bella Zurvelle, de quien se decía que era espía de la KGB. Mortimer pasaba sus días en aquel árbol devenido en casa con el pasar de los años, y desconcertaba a más de uno, especialmente cuando su caso tomó carácter nacional gracias a la trascendencia dada por Crónica Televisión. Aún más sorprendente era el hecho de que no bajase por nada del mundo, él seguía colgado de las ramas, alimentándose de las piñas y absorviendo la savia de su casa. Había aprendido a obtener nutrientes del pino, evolución que le dicen.

Desde arbustos aledaños Zurvelle observaba (ahora leer en cámara lenta) c a d a  m o v i m i e n t o (modo cámara lenta off) del excéntrico personaje. Sus binoculares ya eran una extensión natural de sus ojos, como diría el lobo feroz "que ojos tan largos tienes abuelita"; no era el lobo feroz, era la inútil de Caperucita Red, si che el que tiene boca se equivoca y el que no, se calla la boca, así que cerra el pico (y agradecé que no estamos en Chile). Decía que Zurvelle estaba averiguando, adquiriendo datos para ver que onda este tipo. Era bien sabido por aquellas épocas que el robo del siglo a la corporación Farmacity no tenía culpables, o mejor dicho aún no se lo había encontrado. De más está decir que la dotación de pastillas que había en la rama 58 era muy sospechosa, sin mencionar al simio que vigilaba celosamente los medicamentos.

Un buen día (o debería decir noche?) Mortimer bajó. Las oscuras calles comenzaron a iluminarse debido a las luces de las casas, y estas a su vez debían su aparición a los rumores que corrían velozmente por las calles y líneas de teléfono del vecindario. El pueblo se paralizó. La calle principal vacía, los vecinos cuchicheando en los pórticos de las casas, sin atreverse a pisar la vereda y mucho menos la calle. Los faroles que se iban encendiendo a medida que Mortimer pasaba por debajo de ellos. A dónde se dirigía con tanta convicción? A un destino incierto. Parecía guiarse por una mano invisible que lo iba moviendo calle abajo en dirección al muelle. Zurvelle no le perdía pisada, dispuesta de una vez por todas a hacer contacto de primer tipo con el sospechoso.

- Quién eres? - Preguntó ella.
- Soy el que te puso a cargo de la investigación - contestó el.
- No comprendo...
- No esperaba que lo entiendas, simplemente escucha. Quiero que recapitules y te preguntes ¿Por qué estas aquí? ¿Qué estás buscando? ¿Cuánto tiempo utilizaste en esta investigación? ¿Qué conclusiones sacaste? ¿Quién te mandó aquí? ¿Quién es el sospechoso?
- Tal vez ..
- Calla - interrumpió Mortimer - observa a tu alrededor.

La investigadora dio vueltas en su eje y miró el escenario. Todo parecía normal. No, no todo, había algo que no estaba bien. Algo en sus rostros, o acaso era su vista? No podía distinguir las caras de los vecinos... no sólo eso, sino que ya no pudo ver ninguna otra cara. Una masa espesa que confundía bocas, ojos, narices, todo mezclado dando lugar a algo indescifrable. Qué era todo eso?

Por qué estoy acá? Para investigar a Mortimer. Por qué? Porque es el sospechoso del robo del siglo. Por qué estoy investigando esto? Porque pertenezco a la corporación Farmacity? Quién me envió? Cómo alguien puede enviar a un espía a que lo investiguen a él mismo? La moneda cayó a la alcancía, la llave abrió la cerradura, no era Mortimer el investigado, las luces la apuntaban a ella, y la más brillante, la del big crash, la luz generada por el fusil humeante disparado por el Señor M. Farmcit.

miércoles, 7 de abril de 2010

Virreinato del Río de la Pata



Un eje en mi cabeza la hacía girar 180º hacia la izquierda. Mi mirada clavada en las aspas del ventilador, quien también me mira, y entrecierra los ojos. Puedo adivinar sus intenciones, pero ya es demasiado tarde. "Quién golpea primero, golpea dos veces", dice este sabio refrán que avala la supremacía de este electrodoméstico que, como en un duelo del lejano oeste, desenfundó primero.

Es inevitable. El hipnótico giro ya hace efecto en mi cabeza que inició la rotación, y acelera lentamente. Como las estrellitas de Navidad, las chispas (powered by mis ojos) comienzan a esparcirse mientras se suma a la fiesta el DJ Detector de humo, musicalizando el evento. Esas chispas ya son llamas, crecen rápido los chicos. El llanto se escucha a 2 km a la redonda: el Pandemonium ha nacido. La madera, hermoso elemento, ve como se consuman sus restos, piensa "al menos aromatizaré el lugar". Efectivamente el dulce olor a madera va llenando la habitación cual pinito al autito.

Mi cabeza que sigue imitando al ventilador, ya con autonomía propia. Mi cuerpo, al no recibir sus órdenes, sienten en carne propia la libertad. "¡Se acabó la tiranía!" exclamaban las rodillas. "¡Muerte a la cabeza!" gritaban los talones. "¡Viva el Che!" cantaban mis dedos no diestros. Al parecer todos se sentían oprimidos...¿Por qué no se rebelaron antes? -"Es que no era el momento, che!" me grita una oreja, enojada. Bueno, bueno, calmate, además vos que hacés acá si sos parte de la cabeza? -Pasa que huí en una balsa. En eso, por fin la cabeza se salió de su eje y rodó escaleras abajo. El cuello, al asimilar la situación, dijo "¡Calmaos! Os diré lo que tenéis que hacer. Es imperioso salir de este cuarto en llamas, por tanto vosotros debéis seguirme, vale tío?" Como era de esperar, la escala jerárquica ubicaba al virrey cuello al mando en situaciones de desastre. Pero las piernas dudaron: convocaron a una rápida reunión. "Mepa que este gallego es peor que la saviola. Sigamos el ejemplo balcánico y hagamos la nuestra".

Y así fue. Las piernas, astutas, sabían de su importancia para la huída, por lo que dijeron "Síganme! No los voy a defraudar". El plan era casi perfecto, pero la invocación a Voldemort echó por la borda todos sus planes neoliberales. Pronto los brazos decidieron romper el vidrio y tirarse por la ventana, el tórax cargó su chi y salió volando hasta la estratósfera, la panza fue hacia la heladera, y tomó un pedazo de pan. Si, me gusta fresco. Las orejas seguían remando en un mar de corcheas locas de atar, buscando su lugar en Felicidonia. El canguro que prendió la tele para ver el partido del Milan, mientras puteaba a Jack Sheppard.

Una tras otra las llamas fueron formándose en fila listas para atacar. El hígado que temblaba, un corte y explota todo. De pronto ¡PLASH! la chica del bikini azul irrumpió en la sala. "Acá vive Belcebú?" indagó, confundida. -"Si, ahí está" indicó como pudo la ceja derecha. Todas las miradas señalaban al ventilador, el inventor de la pólvora. El tipo que tiró la piedra y escondió la mano, la mano que mece la cuna. La cuna de las heridas, que sangran savia. Mi savia. Como una acacia, mi saber todo. Mis ojos eran hojas, que hacían headbanging fusionándose con mi cabeza. Un árbol metalero, haciendo el ventilador vikingo. Un Ozzy cantando Mr. Crowley, la rasgosa voz que hacía llorar al sauce. Y el fuego, ancestral enemigo. Dicen que la buena madera se muere cuando quema, pero qué mal morir en vísperas de la asunción del nuevo rey. Las raíces ya vienen preparando las festividades, el desunido cuerpo que mira desde afuera. "Somos un cuerpo tercermundista" reflexiona un nudillo. El árbol lentamente comienza a iluminarse, para envidia de los artificiales pinos navideños. La savia vital que ya sube por las ramas.

Se abren los ojos, súbitamente.
El árbol brilla, resplandece.

Buddha se ha levantado.

domingo, 14 de marzo de 2010

Una de Tim Bruton


Una más. Seguimos buscando, aunque sea lo último que hagamos, como Gargamel. Pero Asrael anda dando vueltas, lo cual es un alivio ya que nos aseguramos la ausencia de ratas. En un ambiente húmedo y oscuro, lleno de cosas y muebles viejos y semi comidos por el tiempo, lo mejor es tener un felino cerca. La cripta finalizaba en la escalera, sólo para seguir con la construcción. ¿Es un edificio nuevo o viejo? Los fuegos artificiales todavía no llegaron, es más, eso pasará en algunas semanas, que en realidad fue hace unos meses atrás. Pero allí estábamos, mi cordura y yo, tratando de salir de esa iglesa devenida en catedral, devenida a su vez en ruinas, pero extrañamente en construcción. Yo no lo entiendo mejor que vos, lo que es seguro es que alguien nos persigue, ¿Qué llevamos? O tal vez sabemos algo, la única certeza es salir como sea y sin ser vistos. Poca gente se divisa y no están al tanto de la situación, razón más que suficiente como para escabullirse por la puerta de Ramón Franco al amparo de la noche. Es como si fuera un cráneo, algo envuelto. Veo conocidos que no conozco, van y vienen, estoy aquí y a su vez en la plaza, que aumentó su tamaño, parece que estuvo alimentándose bien. Las ramas se multiplican como conejos en una fábrica de conejos, es más, son ramas con plaza. Y la altura, es como un Empire States de árboles. Hay una feria, y cosas nuevas, la calesita centrada, un monumento al cloroformo, carpas de madera, un circo. El hombre-zanco, que en realidad es una especie de robocop humano, con sus zancos con resorte y su cyberforma de correr.

Vuelvo a Ramón Franco. Veo a alguien que me incita a seguirlo, como Malicia y el conejo con chaqueta motoquera. Malicia me recuerda a esa banda que supo hacer un muy buen cover de V8, al grito de "Canten, canten porque esta puede ser su última noche" y "CANTEN Y GRITEN HASTA MORIIIIIIIR". Esto no lo inventé, es cierto, yo lo viví, como parte de lo que te seguiré contando. Llego a la esquina, ¿A dónde se fue? Veo una Harley estacionada a 50 mts, tiene que ser de ese blanco conejo blanco. Efectivamente, al entrar al bar lo veo con una pinta de Guiness, mientras Homero sigue apostando al equipo perdedor. "Moe, lo de siempre" Le digo al camarero, que entre cucarachas me sirve una Duff.
-Che conejo, ¿Por qué me traes al bar de Moe?
-Necesitás esa Duff para ingresar al Inframundo de Leo Farías- contesta con total sobriedad.
Esa cerveza se hicieron dos, y cinco, y veinte, y siete. Claramente ya estaba en el País de las Mara Villas, en donde, como reza el cartel de la entrada, entrás si querés y salís si podés. Un cartel con tres balazos, no se porqué. Pronto comienzo a ver a los hermanos Pericles, que pelean como positrones y electrones, al fumón de la oruga azul, al sombrerero mercuriodependiente y, obviamente, a Malicia. Me conducen por un sendero lleno de plantas, mientras no haya incendio estaremos bien. Al llegar a la mesa, me esperan con te y las demás letras para festejar mi no cumpleaños. "Pero hoy es mi cumpleaños..." La cara de foco de la liebre alumbró toda la infratierra, y me contestó con un pastelazo directo a mis narices. ¿Por qué narices? ¿Si es una sola? Pero suena mejor ¿no? Yo, ni lerdo ni perezoso --> frase antigua, agarro el canapé descolgado que está a 10 pulgadas de mi mano y lo lanzo con todas mis fuerzas a mi improvisado enemigo, en lo que pronto se convertiría en una batalla de comida, que luego se reciclaría para la cena. ¡Ohh! Lo que son las cosas ¿no? Estoy escuchando la canción "Batalla", que justamente acaba de terminar, así que seguiré abstracto.

La Reina de Diamantes estaba no, no estaba. Perdón. La Reina de Picas (¿tendrá algo que ver con el buho de la duda?) tomaba mate con la Reina de Tréboles (o.0 ¿San Patricio? Esto ya comienza a asustarme), mientras la Reina de Corazones reinaba su reino en su castillo (¿de naipes?). Por su parte, la Reina de Espadas y la de Basto se jactaban de tener a los mejores Ases, pilotos experimentados que sobrevolaban el mar. Momento, los naipes españoles van del 1 al 12, sin figuras. "Do'h" se escucha a lo lejos, si, era Homero discutiendo con la Reina de Copas en el Bar de Moe. ¿Fue un sueño o pasó en realidad? ¿Era Homero o era yo? ¿Y donde está el piloto? digo, mi cordura? Me estaba acompañando en la cripta y en la salida-escape triunfal hacia la libertad, hacia el mundo verdadero, fuera de la caverna. Ya no está, la recuerdo en la puerta de Ramón Franco, pero no en el exterior, tal vez me acompañó hasta allí. Todo comienza a tener sentido, veo más claro, más claro, un poco más, uuun poco maaaas, es tan claro que enceguece, ¡che bajá la linterna!
-Uy perdón
-Ta bien, no problem, pasa que mis córneas estaban ya muy dilatadas, digo mis pupilas, es que parecían córneas.
Y ya que tenés la linterna, colocala por debajo de tu mentón (léase pera, reina de las frutas) y contame un cuento tétrico. Te escucho.

miércoles, 10 de marzo de 2010

La noche de los tiempos


Hay que ver. No podemos apresurarnos todavía, pero lo cierto, lo que se puede adelantar, es que al llegar veremos todo, todo sin el desorden, las camas tendidas, los pisos barridos, las ventanas brillantes para poder asomarnos y observar el sol de cada mañana, que todavía esta ahí, no se movió, intacto, vigilándonos. Y levito, ¡Por fin levito! Esa fuerza invisible que me eleva mientras mi coronilla se despega de mi cráneo y logro sentir como esos fotones salen a velocidades astronómicas hacia arriba, en donde se encuentran con los demás, que también, cada uno a su modo, llevaron hasta allí su pensamiento, y se funden como quien amasa para una torta de cumpleaños, el pastel más dulce que hayas probado en tu vida. Todo con una delicia que hace saltar tus lágrimas, ¿Qué era el dolor? No lo recuerdo... ya no siento mis piernas, apenas recuerdo en que posición estaban, pero yo ya no estoy más ahí, me dirijo nuevamente a la fuente, para bañarme en esas aguas, como las otras veces, beber un poco, tamizar los recuerdos y volver, ¡Pasé de grado mamá!

Esta vez seré argentino, sé que desde ahí se ve diferente, y es que con el cielo nublado pueden aparecer lluvias, tal vez tormentas, pero que lavan la ciudad, y le dejan ese aroma tan particular, oh dulce aroma a tierra mojada...cómo me gusta pasar por un parque en la mañana, cuando cortan el pasto, ese pasto tan verde como los ojos que me miran, ya no son verdes, van cambiando como un caleidoscopio lunar mientras todo comienza a girar otra vez y me encuentro llorando en las manos del doctor, que me separa del lazo que me une a mi madre, y me alza a la luz para poder observar mis ojos cerrados y mis puños de una pulgada. Más lunas y veo de cerca el camino del parque, con la nariz rota y mis glóbulos rojos cubriendo mi rostro. Las tortugas ninjas velan por mí esta noche, la noche de los tiempos que me transportan a mi antigua ciudad con sus pagodas que supieron ser mi hogar. Allí el Abad nos diciplinó con una rutina extraña, pero liberadora. Gracias, gracias por dejarme ese legado que no llego a recordar de manera precisa, pero que en algún espacio está, y aquí flota para aparecer con imágenes que trae esa música tradicional, que me trae también esos mensajes confusos como en una adivinanza que debo averiguar...¿Qué es Japón? Yo sé que alguien tiene la respuesta, aunque sospecho que esa persona no la sabe, lo cual lo hace más confuso aún. Quizás me llegue por otro lado, quizás sea otro ser, o algún lugar. La naturaleza debería decirme lo que en cierta forma ya sé, pero que tras mi último llamado me dejó dudas al tener ese sentimiento nuevamente, ¿Cómo describir un sentimiento? En teoría no es bueno, pero no puedo decir que sea malo, uno no siempre llora por tristeza o alegría, son los fines de los ciclos, pero es necesario para continuar.

Sólo espero que más lo logren, que abran los oídos porque se escucha, despertás en un recital súbitamente y ya la multitud te está llevando, pero atravesás la pared y caes en un pelotero 12 años atrás. Las risas histéricas te transportan a una caída que pareciera ser eterna, pero dura sólo unos instantes para llegar a la mesa de un bar, en donde ves a través de ojos que no son tuyos un vaso grande de cerveza negra, mientras el vapor de alcohol se va haciendo más y más espeso. Atravesando la niebla puede verse el bosque que te espera, que te llama, te llama por tu nombre. Ya en el claro puede escucharse esa dulce flauta que te hace flotar, las notas pueden verse, esas luces extrañas, y sigue su melodía que se mezcla con ese verde brillante que empalaga, la brisa suave y nada. Una luz. Es roja, rojo escarlata. Comienza a materializarse justo frente a tus ojos: es quien te guía. Finalmente se muestra en esa mezcla de materia y antimateria. No es el camino, son los pasos, y no son los pasos, es sólo el siguiente el que importa. Lo tatúa en mi frente, como un código de barras. Desde la séptima vértebra siento el tirón hacia atrás, me pide que regrese, agarro velocidad y vuelo. Los ríos, mares y bosques, una misma cosa. No hay tiempo para que mi vista separe los biomas. No hay tiempo.

Y mis ojos que se abren tras una bocanada eterna. Pronto se acercan y me asisten, el impulso de quien sueña que se cae. Me arreglan y sigo, sigo con el paso que tengo por delante, el más importante. Y a medida que camino me acostumbro y puedo correr y saltar, puedo bailar si quisiera y sentir el viento que me ayuda a levantar vuelo, a desplegar mis alas. Soy un pájaro.
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