Mostrando entradas con la etiqueta Luz. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Luz. Mostrar todas las entradas
martes, 8 de mayo de 2012
Neo fuego
Sentir como la luz se va apagando, la llama consumida se pierde entre los maderos de un árbol roído por el tiempo. La caída seca, lenta, talado por los tobillos. El cuerpo recto, la cabeza-delay manteniendo su verticalidad, la gravedad haciendo su trabajo. Vacío. El polvo y los pájaros se elevan y huyen del pozo, tal vez siempre fue eso, tal vez siempre fue evasión. La madera se gasta, combustible terminal que alcanza para arder en un sistema obsoleto de quienes se integran al ruido o las nueces del alma. Una línea de la copa a las nubes, halo o hilo dorado del que pende y se tambalea, titiritescos movimientos pendulares al designio de algo que está por encima de él. Se estrella contra el pavimento, derrumba paredes, rompe ladrillos con la cabeza, cascos vikingos llegan a él fortificando la muralla construida a su alrededor, infranqueable, meditada. Retorciéndose como el viento llega al fin de su tiempo, y retrocede en sinoidal caída hasta el pozo negativo de la función. El ciclo se renueva, sale disparado en cenital movimiento y se va por la tangente, astronauta cósmico acelerando constantemente, llega al cinturón de asteroides y sigue, firme, con un hacha en la mano, rasgando sus vestiduras y alimentando el nuevo fuego universal.
Etiquetas:
Arboles,
Asociación libre,
Astronomía,
Fénix,
Luz,
Muerte,
Nacimiento,
Tiempo
martes, 1 de mayo de 2012
El sonido detrás del silencio
Hay un mundo detrás del mundo. No se cuantos pueden verlo, no se si yo puedo verlo, pero está, como está el sol detrás de un día nublado. Una tábula rasa, nubes blancas tapando las montañas y los valles, vacío en toda su extensión. Ser liviano, libre de pensamiento, libre. Libre, libre, libre, vuela como el pájaro bien alto, más, sube en un ascensor directo a las nubes y atraviésalas. ¿Qué se siente? ¿Estás más puro? ¿Qué indican tus sentidos? Tal vez ya no existen, se fueron. Quizá se transformaron, se metamorfosearon. ¿Qué te pasa? Te ves confundido, perdido... la vista fija en un punto del horizonte, atravesando la materia, perdiéndose en la energía, flotando en esa no-existencia de la que todos estamos hechos y no. Un Schrodinger supercopado alternándose en cada universo que vivís, yo no se Tesaka, ¿nos estamos alejando o acercando? ¿Es control o censura? ¿Evasión o iluminación? Al borde del abismo me pregunto que habrá abajo, si vale la pena saltar, si es acaso un salto de fe o un salto al vacío, perderse en la jungla de la mente o de la verdad, si es que existe tal cosa.
Ese sentido de no pertenencia, no te molesta pero suena raro, huele raro, se siente raro. ¿Qué es real? ¿Por qué el día a día tiene que ser el mundo real? ¿Qué diferencia hay con los sueños? Esos si que parecen más reales... otra vez vos con estos planteos, no aprendés más... ¿Está mal? Si la realidad es la otra. Piensa, siente. ¿Cual es más real? Vigilia. Etéreo. ¿Qué cosas viviste? Vivir, vivir en serio. Refugio. Barreal. 08/09. Coroico. Sueños. Contactos. Muertes. Canalización. 25/jun. 26/dic. Solsticio. Japón. ¿San Luis? Rompecabezas. Cada. Vez. Más. Fragmentado. Minimaliminimaliminimaliminimimi. Llaves, puertas. Ojos. Café. Ojos del café. Triángulos. Símbolo. Abstracción. Abstracción de la mente. La mente miente. Luz. Fuente. Punto, árbol, madera, hoja en blanco. Hojas, hojas, ojos. Miradas. Café. Abrazos, café, río, piedras, abrazo en la lluvia. Tormenta con brazos abiertos, abrazando a la lluvia. Amèlie. Agua. Espacio. Silencio. Shhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh...
¿Puedes oír el sonido detrás del silencio?
viernes, 13 de mayo de 2011
Orbitando sentidos
Mi yo está en algún rincón de mi cabeza. Se siente grande ese espacio, soy una idea orbitando mi mente. Todo se va desvaneciendo, se siente cada vez más lejos, más, como quien se pierde en el horizonte. Una parte de mi se queda pero a la otra se la lleva el río, medio vivo, medio muerto. No podría asegurar nada, es más bien un estado intermedio entre ambos, con los sentidos distorsionados, fragmentados, pixelados. No me decido si esto es malo o bueno, tal vez no es ninguno de los dos. Irse de si mismo, despegarse. Es todo lo que anhelo, sin embargo lo escribo y parece alguien desorientado en una espiral hacia la perdición. ¿Qué emoción motiva a escribir? Tengo razones para los dos bandos, por un lado la oscuridad que siempre estuvo presente, que aflora en momentos de crisis; por otro lado la luz que vengo cultivando hace tiempo y que me da respuestas, la comprensión de ello, de la no intencionalidad.
Pero lo que me lleva a escribir hoy es esa sensación en mi cabeza, esa cosa granulada que me da cosquilleos y me hace percibir de otras maneras, manteniéndome neutro. La cabeza flotando en el mar de las sensaciones, yo orbitando en mi cabeza. Esta vez no hay explosiones, tampoco lluvia. No hay risas, no hay pensamientos. No hay sol ni nubes. Nadie está al mando del timón. Sin embargo el barco se mantiene firme en una dirección. Ello lo maneja.
Etiquetas:
Astronomía,
Cuerpo humano,
Luz,
Maestros,
Mente,
Muerte,
Reflexión,
Silencio
sábado, 30 de abril de 2011
Disparos certeros al zentro de mi ser
La tapa de mis sesos salió disparada por un túnel, acelerando astronómicamente entre paredes multicolores. Mis ojos se llenaban de lágrimas, si es que aún eran ojos. Las cuencas dormidas latían y reverberaban en lo que quedaba de mi cráneo, todo lo demás se derretía como cera caliente. Cuerdas. Un tirón en algún sector de mi ser me empujaba a seguir, a caminar. Una cuerda alrededor de mi cuello me arrastraba cual zapato de Ozzy. Mi cuerpo inerte seguía la geografía del terreno, ignorando quien o que era lo que me arrastraba. Mientras tanto yo seguía acelerando en ese túnel multicolor totalmente desentendido de mi otra existencia. Giraba pero no me mareaba, era un torno magnánimo ingresando en los oídos de Dios. No, no es Dios, es una manzana. Me confundo entre sus capas, llego al corazón, a las semillas. Génesis. Un huevo estelar, estallando en lágrimas y risas, lágrimas y risas. Lágrimas que dibujan risas, risas que lloran, inundan, ahogan, mueren, viven, mueren nuevamente. Luces. Realidad fragmentada, más colores. Ruido blanco. Sensaciones de garfios en la nariz, tocan mi cerebro y vuelo. Corazón anclado y cuerpo destrozado. Mil partes recogidas con un palo con punta, metidas en una bolsa de consorcio para ser llevadas al basurero, lugar al que pertenecen. ¿Qué hago acá? Yo no pertenezco, soy solo un visitante. Esta no es mi casa, quiero volver. Mi verdadera madre no volvió a visitarme, mi abuela coincidente sigue a mi cuidado. ¿Por qué no logro recordar nada? Será para poder vivir acá, para poder tener esta experiencia humana, para aprender una vieja lección, para recibirme tal vez.
- ¿Para qué vives? - Me preguntó en lo alto de las escaleras.
- Creía saberlo - contesté mirando a través suyo - pero ahora se que no pertenezco aquí.
- Puntos coincidentes, tiempo en espiral, memorias, causas, raíces, debes recordar - me dijo.
Me quedé pensando. Era evidente que sus preguntas incisivas daban exactamente en el blanco, como un experimentado maestro del tiro con arco. Al fin y al cabo, lo único que tenía sentido era eso. La charla se extendió por horas, los tiros se sucedían uno detrás de otro, rompiendo las flechas anteriores. Todas al centro de mi ser, atravesaban cada uno de mis puntos. Me despertaban. Volaba mi sombrero, y solo quedaron una taza de café, un abrazo, lágrimas, lluvia, un árbol, el cielo y el estado de vigilia.
Etiquetas:
Arboles,
Asociación libre,
Astronomía,
Café,
Comida,
Cuerpo humano,
Esas voces en mi mente,
Escaleras,
Gotas de agua,
Luz,
Maestros,
Metal,
Muerte,
Ojos,
Preguntas,
Reflexión,
Sombreros,
Tiempo
jueves, 28 de abril de 2011
Bifurcación en Si Mayor
Hay dos caminos: ser como los demás quieren que seas o ser como vos querés ser. Muchos juzgan a las personas por sus logros, fulanito se recibió, o tiene tal trabajo, o se casó, o se compró una casa. "Sentó cabeza" dicen. Maduró. Dejó por fin esa boludez de seguir sus sueños, de hacer lo que le gusta, de tocar la guitarra o vagar por las calles sin un rumbo fijo. "¡Qué horror, como puede ir a lugares desconocidos sin tener antes un plan!" dice la doña, pero también lo dice el oficinista o el estudiante de ingeniería. Sin ánimos de estereotipar solo cito los ejemplos más abundantes.
El otro camino, ese que está lleno de matorrales que no dejan ver más que solo el próximo paso a seguir, es el que se mide con otra vara, o no se mide en absoluto. Simplemente es, existe. En ese camino cada cual hace la suya, sin que esto signifique olvidarse del otro. Al contrario, crecen como un bosque de árboles con sus raíces conectadas entre sí. Buscan y encuentran, hasta que dejan de buscar y dedican su existencia a encontrar. Viven la vida y mueren la muerte, se deslizan suavemente por la vida y cuando las nubes, ya bien cargadas de agua, deciden continuar con el ciclo del agua, se ordeñan para fluir con la muerte y volver a la fuente.
En la eternidad o un instante vuelven en forma de universo, y se crean estrellas y planetas, vida abundante en todos sus rincones. Prana, células, césped, árboles, animales, personas, energía, luz. ¿Qué es la luz? ¿De qué está hecha? ¿Qué es la energía?
"Para ver un mundo en un grano de arena y el cielo en una flor silvestre, debes contener el infinito en la palma de tu mano y la eternidad en una hora".
Etiquetas:
Arboles,
Astronomía,
Frases Célebres,
Gotas de agua,
Luz,
Muerte,
Preguntas,
Red,
Reflexión
domingo, 17 de abril de 2011
Kokoro
El vértigo del vacío que me provoca el dislocamiento cerebral, el cosquilleo en mis neuronas y en el resto de mi cuerpo, el abismo ante lo desconocido, la eternidad ante mis ojos. La sensación detrás de mis ojos, los ojos verdaderos que miran hacia adentro, el tercer ojo que traduce hacia afuera, y eleva hacia la coronilla en su último filtro el rayo más brillante que podrías percibir, y sale disparado en su conexión con la energía máxima, impulsado por las bocas de la kundalini. Más cosquilleo, mi cuerpo tiembla. Me estremesco y confundo sensaciones, sentimientos. Ya no puedo diferenciarlos, ¿es Amor? El sentimiento supremo, la luz violeta. Ultravioleta. El canto del gallo me introduce en el sueño, sin llegar hasta allí. Me deposita en la realidad, sin cuerpo siento solo las vibraciones, se estimulan sentidos que no conocía, ¿qué diferencia hay entre un árbol y yo? Termino yo, empieza el árbol. No, somos lo mismo. Miro a traves de un jacarandá, mis ojos de madera se vuelven sabios, se nutren de la tierra, del agua, del sol. Un árbol elevado, hojas violetas. Bañado en luz distribuye la savia por todo mi cuerpo, lo fortalece, le da alas. Bajo tierra todo el bosque se conecta y se enciende. Desde afuera brilla más que nuestra estrella madre, este es el poder del conjunto, del Nosotros. Luz abundante en todo el universo.
miércoles, 9 de marzo de 2011
Perfume: los mitos finalmente revelados
El perfume, adicción de algunas personas, la némesis de otras, siempre se las arregla para estar presente en nuestra vida cotidiana, pero... cual es la verdad detrás del perfume? Vení, acercate al fogón que yo te cuento. Dice la leyenda que hace muchos, muchos años, en una extraña región llamada París, habitaba un monje que padecía de un olor a chivo espantoso. Marchitaba las plantas al pasar, los cuerpos entraban en descomposición, la tierra se volvía infértil, en fin como te podrás imaginar una baranda de aquellas. Un buen día este señor encontró un frasquito con un líquido medio extraño. Fiel a la curiosidad innata de estos seres conocidos comunmente como "personas" decidió abrirlo.
(Cámara subjetiva desde adentro del frasco zigzagueando hacia afuera hasta las fosas nasales del monje) - Puaaaaaaaaaaaaj, que demonios es esto? .- dijo totalmente disgustado. El olor putrefacto pudrió su prominente napia hasta niveles astronómicos, provocando su fruncimiento acompañado por un gesto de boca y una arcada. El anti-aroma penetró duramente en el monje, tanto que logró neutralizar su propio hedor nauseabundo. Plimp! hizo la lamparita que estaba arriba de su cabeza. Sin querer se había apoyado en el interruptor, pero la luz que lo encandiló ilustró perfectamente la idea que se le había generado en los confines de su cerebro. Si lograba concentrar un olor del mismo tamaño que el propio, podría neutralizarlos y pasar desapercibido ante las poco agraciadas plantas que debían convivir con él. Entonces puso manos a la obra, pero aún le faltaba un nombre a su descubrimiento.
En otro buen día, un caminante que pasaba por allí le preguntó por Penélope, pero como no estaba en el pueblo y se sentían un poco solos, bueno, esteeem, se quedaron charlando. Esas ideas que tenes eh? Bueno, la cuestión es que el viajero andaba con mucho opio del poderoso, y se quedaron fumando en una pipa gandalfesca mientras iban y venian los barcos hechos de humo, navegando por mares de humo llenos de peces de humo con sus tripas de humo. Ya iban tomando confianza y el monje decide contarle acerca de su creación.
- Uhh que bueno loco, tenemos que armar una empresa con esto - dijo el viajero.
- Es buena idea, pero hay un problema... las empresas todavía no existen! - observó atinadamente el monje.
- Bueno, bueno, está bien, como es que se hacen las cosas en esta época? - preguntó retóricamente el caminante capitalista mientras buscaba algo en un libro - acá está, si querés lo que podemos hacer es lo siguiente: vos fabricas varias copias de este invento y yo lo doy a conocer en el mundo!
- Mmm bueno, pero necesita un nombre todavía - dijo el medio huevón monje.
- Llamémoslo "la fragancia que desvela la cornisa de fuego latente en cada neurona pulmonar del universo" - dijo el viajero ayudando su expresión con un ademán del brazo derecho.
- Vos estás fumado, es más, diría totalmente fumado... teniendo en cuenta el prefijo "per-", que denota intensidad o totalidad, diría aún más atinadamente que estás per-fumado. - sentenció el oloroso lugareño.
- Ahí está! perfumado! si estoy perfumado con este producto que hiciste, significa que es perfume! - exclamó entusiasta el caminante mirando su reloj infantil. - Oh, ya se me hizo tarde, debo irme - le dije al monje y desaparecí de su vista dejando un halo amarillento tras de mí.
lunes, 21 de febrero de 2011
Luz naciente
El contorno de mi mano me da risa. Es como si fuera a estallar or something, de repente se enciende con todos esos colores brillantes que empalagan mi vista. De dónde sale tanta luz? El interruptor debe estar por aquí en alguna parte. Mi rodilla derecha comienza a titilar, como si fuese uno de esos carteles de neón de una ciudad yankee. Hasta allá llego y me pierdo por sus calles. Un pasadizo oscuro llama mi atención y al acercarme ahí una mano me agarra de la camisa y me lleva adentro. Oscuridad. Algo comienza a romperse. Finalmente veo luz, luz y unas alas. Alas que me cobijan. Se siente muy placentero, no hay de que preocuparse. Dejo atrás el huevo y con mi pico comienzo a hurgar la comida que regurgitó mi madre. En otro cuerpo me hubiese disgustado, pero parecía tan natural... ALERTA!! Me succionan desde los cielos e ingreso a una boca humana. Mi cuerpo en forma de spaghetti se desmiembra para bajar por el ascensor hasta el estómago. Tantos líquidos y un llanto, que interrumpe mis pensamientos. Es mi llanto. Nueva luz y a los brazos de mi madre. Destapo mis pulmones y no termino de entender por que lo hago. Es solo lo que siento, eso y nada más, como si no existiera otra cosa en el universo. Implosiono y mis partes pasan a formar nuevos elementos, el polvo se condensa y en millones de años o un instante los nuevos planetas y estrellas comienzan a moverse. Por qué lo hacen? Será que no tienen otra cosa que hacer? Lo cierto es que giran, como giran las ideas alrededor del cuerpo, orbitando libremente hasta que la red las recoge y las materializa.
Nueva luz para el contorno de mi mano.
Etiquetas:
Alas,
Asociación libre,
Astronomía,
Comida,
Cuerpo humano,
Flasherismo,
Luz,
Maestros,
Muerte,
Nacimiento,
Preguntas,
Red,
Reflexión,
Silencio,
Sol,
Sueños,
Unidad
miércoles, 10 de marzo de 2010
La noche de los tiempos

Hay que ver. No podemos apresurarnos todavía, pero lo cierto, lo que se puede adelantar, es que al llegar veremos todo, todo sin el desorden, las camas tendidas, los pisos barridos, las ventanas brillantes para poder asomarnos y observar el sol de cada mañana, que todavía esta ahí, no se movió, intacto, vigilándonos. Y levito, ¡Por fin levito! Esa fuerza invisible que me eleva mientras mi coronilla se despega de mi cráneo y logro sentir como esos fotones salen a velocidades astronómicas hacia arriba, en donde se encuentran con los demás, que también, cada uno a su modo, llevaron hasta allí su pensamiento, y se funden como quien amasa para una torta de cumpleaños, el pastel más dulce que hayas probado en tu vida. Todo con una delicia que hace saltar tus lágrimas, ¿Qué era el dolor? No lo recuerdo... ya no siento mis piernas, apenas recuerdo en que posición estaban, pero yo ya no estoy más ahí, me dirijo nuevamente a la fuente, para bañarme en esas aguas, como las otras veces, beber un poco, tamizar los recuerdos y volver, ¡Pasé de grado mamá!
Esta vez seré argentino, sé que desde ahí se ve diferente, y es que con el cielo nublado pueden aparecer lluvias, tal vez tormentas, pero que lavan la ciudad, y le dejan ese aroma tan particular, oh dulce aroma a tierra mojada...cómo me gusta pasar por un parque en la mañana, cuando cortan el pasto, ese pasto tan verde como los ojos que me miran, ya no son verdes, van cambiando como un caleidoscopio lunar mientras todo comienza a girar otra vez y me encuentro llorando en las manos del doctor, que me separa del lazo que me une a mi madre, y me alza a la luz para poder observar mis ojos cerrados y mis puños de una pulgada. Más lunas y veo de cerca el camino del parque, con la nariz rota y mis glóbulos rojos cubriendo mi rostro. Las tortugas ninjas velan por mí esta noche, la noche de los tiempos que me transportan a mi antigua ciudad con sus pagodas que supieron ser mi hogar. Allí el Abad nos diciplinó con una rutina extraña, pero liberadora. Gracias, gracias por dejarme ese legado que no llego a recordar de manera precisa, pero que en algún espacio está, y aquí flota para aparecer con imágenes que trae esa música tradicional, que me trae también esos mensajes confusos como en una adivinanza que debo averiguar...¿Qué es Japón? Yo sé que alguien tiene la respuesta, aunque sospecho que esa persona no la sabe, lo cual lo hace más confuso aún. Quizás me llegue por otro lado, quizás sea otro ser, o algún lugar. La naturaleza debería decirme lo que en cierta forma ya sé, pero que tras mi último llamado me dejó dudas al tener ese sentimiento nuevamente, ¿Cómo describir un sentimiento? En teoría no es bueno, pero no puedo decir que sea malo, uno no siempre llora por tristeza o alegría, son los fines de los ciclos, pero es necesario para continuar.
Sólo espero que más lo logren, que abran los oídos porque se escucha, despertás en un recital súbitamente y ya la multitud te está llevando, pero atravesás la pared y caes en un pelotero 12 años atrás. Las risas histéricas te transportan a una caída que pareciera ser eterna, pero dura sólo unos instantes para llegar a la mesa de un bar, en donde ves a través de ojos que no son tuyos un vaso grande de cerveza negra, mientras el vapor de alcohol se va haciendo más y más espeso. Atravesando la niebla puede verse el bosque que te espera, que te llama, te llama por tu nombre. Ya en el claro puede escucharse esa dulce flauta que te hace flotar, las notas pueden verse, esas luces extrañas, y sigue su melodía que se mezcla con ese verde brillante que empalaga, la brisa suave y nada. Una luz. Es roja, rojo escarlata. Comienza a materializarse justo frente a tus ojos: es quien te guía. Finalmente se muestra en esa mezcla de materia y antimateria. No es el camino, son los pasos, y no son los pasos, es sólo el siguiente el que importa. Lo tatúa en mi frente, como un código de barras. Desde la séptima vértebra siento el tirón hacia atrás, me pide que regrese, agarro velocidad y vuelo. Los ríos, mares y bosques, una misma cosa. No hay tiempo para que mi vista separe los biomas. No hay tiempo.
Y mis ojos que se abren tras una bocanada eterna. Pronto se acercan y me asisten, el impulso de quien sueña que se cae. Me arreglan y sigo, sigo con el paso que tengo por delante, el más importante. Y a medida que camino me acostumbro y puedo correr y saltar, puedo bailar si quisiera y sentir el viento que me ayuda a levantar vuelo, a desplegar mis alas. Soy un pájaro.
Etiquetas:
Alas,
Arboles,
Asociación libre,
Astronomía,
Dibujitos,
Japón,
Luna,
Luz,
Maestros,
Muerte,
Música,
Nacimiento,
Ojos,
Red,
Reflexión,
Sol,
Tiempo,
Unidad,
Vidas pasadas
Suscribirse a:
Entradas (Atom)








