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viernes, 13 de mayo de 2016
Circumpunto
Hoy encontré un corazón recortado bajo el jacarandá donde destrocé mi nariz cuando tenía 3 años de edad. Esa noche encontré una tortuga ninja guardiana de mis sueños. La lluvia helada de hoy, la sangre brotando de la nariz, el verde bosque, el aroma de la infancia frente a la escuela, las flores violetas y amarillas y los bichos alienígenas. Salvar el papel de la destrucción. Los problemas de comunicación, los sentimientos encontrados en el fondo de mi mochila blanca. Los árboles cueva que llegan hasta el suelo. Las paredes chorreadas de los edificios. El rojo mojado de los ladrillos, los juegos donde me divertía de niño. Los juegos que ya no están. Todo lo que no existe. Y vos.
viernes, 10 de agosto de 2012
El mundo en un grano de café
El destierro de un hombre mitigado por el trueno de aquel jodido submarino bajo tierra que jugaba a ser dinosaurio, obstruído por sus miedos, aterrado del dolor de sentir que estaba vivo. Si tan solo se hubiera escuchado, si se hubiese creído, pero tal vez tenía que irse, tenía que dejar de ser.
O pasar a ser.
A Ser.
Hacer.
Las gotas retumbaban en su cerebro, afligido y confundido, buscaba la llave del laberinto de su alma. Las alas de cera, regalo de su padre, ¿servían realmente? ¿O era un engaño? El destierro del hombre... si hubiese sabido escuchar, si hubiera sabido creer, tal vez así no se hubiese ido, o hubiese dejado de ser. O de estar. Convertido en estrella, brillando alto en el cielo, desde donde se ve el andar de las personas, el conjunto de ellas. Una sola naturaleza, un solo planeta, un solo ser.
Finalmente levantaste la vista de la taza de café.
viernes, 20 de abril de 2012
Las pinceladas de Coroico (El barquito)
Las nubes se adueñaron de Coroico. Una lluvia interminable pinta de verde todo el pueblo. Desde el mirador plasma todo se ve distinto, real. Gigantes hojas en HD, gotitas estallando en los tallos, nubes escurridizas que se comen la película, techos invisibles de las casas aledañas. La mini comunidad trinacional duerme, Feliciano en su cocina escucha amablemente la radio, mi cuerpo sentado en su lugar, la baranda del rincón del mirador, punto estratégico sheldonesco para observar a la natura. Hacia adentro una guitarra, zapatitos de muñeca, puchos, coca, ron, mate, agua, repelente, un dentífrico, una mochila, Siddhartha, parlantes, ropa colgando. Hacia afuera miles de árboles en un sinfín de nubes y cerros, adornados con un baño de agua del ciclo más perfecto de la Tierra.
sábado, 30 de abril de 2011
Disparos certeros al zentro de mi ser
La tapa de mis sesos salió disparada por un túnel, acelerando astronómicamente entre paredes multicolores. Mis ojos se llenaban de lágrimas, si es que aún eran ojos. Las cuencas dormidas latían y reverberaban en lo que quedaba de mi cráneo, todo lo demás se derretía como cera caliente. Cuerdas. Un tirón en algún sector de mi ser me empujaba a seguir, a caminar. Una cuerda alrededor de mi cuello me arrastraba cual zapato de Ozzy. Mi cuerpo inerte seguía la geografía del terreno, ignorando quien o que era lo que me arrastraba. Mientras tanto yo seguía acelerando en ese túnel multicolor totalmente desentendido de mi otra existencia. Giraba pero no me mareaba, era un torno magnánimo ingresando en los oídos de Dios. No, no es Dios, es una manzana. Me confundo entre sus capas, llego al corazón, a las semillas. Génesis. Un huevo estelar, estallando en lágrimas y risas, lágrimas y risas. Lágrimas que dibujan risas, risas que lloran, inundan, ahogan, mueren, viven, mueren nuevamente. Luces. Realidad fragmentada, más colores. Ruido blanco. Sensaciones de garfios en la nariz, tocan mi cerebro y vuelo. Corazón anclado y cuerpo destrozado. Mil partes recogidas con un palo con punta, metidas en una bolsa de consorcio para ser llevadas al basurero, lugar al que pertenecen. ¿Qué hago acá? Yo no pertenezco, soy solo un visitante. Esta no es mi casa, quiero volver. Mi verdadera madre no volvió a visitarme, mi abuela coincidente sigue a mi cuidado. ¿Por qué no logro recordar nada? Será para poder vivir acá, para poder tener esta experiencia humana, para aprender una vieja lección, para recibirme tal vez.
- ¿Para qué vives? - Me preguntó en lo alto de las escaleras.
- Creía saberlo - contesté mirando a través suyo - pero ahora se que no pertenezco aquí.
- Puntos coincidentes, tiempo en espiral, memorias, causas, raíces, debes recordar - me dijo.
Me quedé pensando. Era evidente que sus preguntas incisivas daban exactamente en el blanco, como un experimentado maestro del tiro con arco. Al fin y al cabo, lo único que tenía sentido era eso. La charla se extendió por horas, los tiros se sucedían uno detrás de otro, rompiendo las flechas anteriores. Todas al centro de mi ser, atravesaban cada uno de mis puntos. Me despertaban. Volaba mi sombrero, y solo quedaron una taza de café, un abrazo, lágrimas, lluvia, un árbol, el cielo y el estado de vigilia.
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jueves, 28 de abril de 2011
Bifurcación en Si Mayor
Hay dos caminos: ser como los demás quieren que seas o ser como vos querés ser. Muchos juzgan a las personas por sus logros, fulanito se recibió, o tiene tal trabajo, o se casó, o se compró una casa. "Sentó cabeza" dicen. Maduró. Dejó por fin esa boludez de seguir sus sueños, de hacer lo que le gusta, de tocar la guitarra o vagar por las calles sin un rumbo fijo. "¡Qué horror, como puede ir a lugares desconocidos sin tener antes un plan!" dice la doña, pero también lo dice el oficinista o el estudiante de ingeniería. Sin ánimos de estereotipar solo cito los ejemplos más abundantes.
El otro camino, ese que está lleno de matorrales que no dejan ver más que solo el próximo paso a seguir, es el que se mide con otra vara, o no se mide en absoluto. Simplemente es, existe. En ese camino cada cual hace la suya, sin que esto signifique olvidarse del otro. Al contrario, crecen como un bosque de árboles con sus raíces conectadas entre sí. Buscan y encuentran, hasta que dejan de buscar y dedican su existencia a encontrar. Viven la vida y mueren la muerte, se deslizan suavemente por la vida y cuando las nubes, ya bien cargadas de agua, deciden continuar con el ciclo del agua, se ordeñan para fluir con la muerte y volver a la fuente.
En la eternidad o un instante vuelven en forma de universo, y se crean estrellas y planetas, vida abundante en todos sus rincones. Prana, células, césped, árboles, animales, personas, energía, luz. ¿Qué es la luz? ¿De qué está hecha? ¿Qué es la energía?
"Para ver un mundo en un grano de arena y el cielo en una flor silvestre, debes contener el infinito en la palma de tu mano y la eternidad en una hora".
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Ave Fénix
Un árbol, un cerro, un río. Son todos los maestros que necesito. El fuego, el viento, la tierra, la lluvia, los purificadores naturales. El sol guiando mi camino y la luna inspirándome. Cargo mi energía en una piedra y continúo.
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martes, 25 de enero de 2011
Vomitando penas
El síndrome de medusa ha vuelto y me lastima por dentro. Es como una garra interna que desgarra mis órganos en un solo movimiento vertical, llevándose a su paso páncreas, timo y corazón. Solo quedan cenizas, y el agua salada de las lágrimas del fénix que se demoran más de la cuenta en sanar la herida. El vacío de mi alma llegó a la superficie, desnudándome desde adentro. Los relámpagos se hacen truenos y comienza la tormenta. Ahora entiendo por que me gusta la lluvia, adicción ya admitida, tristeza que me llena y me regocija. Por qué? Qué es lo atractivo de esa emoción? No lo se, no tengo aún una explicación para eso, es algo más para seguir buscando. Vomitando penas, vaciándome del dolor provocado por esa garra interna, lentamente voy reparando mi cuerpo y mi alma, contenedores de mi espíritu. La tormenta se va calmando, ahora queda esa brisa fresca y el dulce aroma a tierra mojada que me arranca una sonrisa.
jueves, 16 de diciembre de 2010
Sueños dentro de sueños
El sonido de la lanza cortando el aire me impulsaba a seguir corriendo. Sudor y confusión se mezclaban al momento del cuerpo a tierra, mientras el ave pasaba rozando mi cabeza. Agua. Una balsa en el medio del inmenso mar. Mi aterrizaje forzoso no me ayudaba en la comprensión, no lograba divisar nada, sólo el agua, algunas gaviotas y la pequeña tapita amarilla de gaseosa que me sostenía, y las olas que se envalentonaban para golpear más fuerte en su afán de voltearme. Mis manitos aferradas hasta sangrar y lo inevitable, hacia las profundidades. Veo un cardúmen de sardinas que disminuye su marcha como invitándome a que vaya con ellos. Sin mucho tiempo para pensar ya me encontraba millas away, comportándome como ellos, sin saber en donde terminaba yo y en donde comenzaba el otro. Ese overmind nos guiaba por la masa azul hasta que los boca de botella aparecieron. Siempre aparecen, asistencia perfecta al ciclo de la cadena alimenticia. Con nuestras tropas diezmadas seguimos, sólo para encontrar otro obstáculo: las redes de los aleta doble terrestres, esos extraños seres verticales que tanto temor infunden en el resto del reino animal. La mitad aproximadamente queda atrapado, yo entre ellos. Me arrastran hasta la playa, mis branquias sienten la falta de agua y grito justo antes de que el brillante cuchillo atraviese todo mi ser.
-¿Qué te pasó?- dice mi madre asustada.
Miro hacia todos lados.
-Nada... fue sólo un sueño - le digo.
Un sueño muy extraño. Esto si que era empatía en su máxima expresión, un poco aterrador pero por lo menos el viaje se hizo más corto. La ruta estaba con poco tráfico y el día invitaba a dirigirse al sur. Ya se sentía el calor en las tempranas horas, y me dispuse a preparar el mate.
-¿En donde está la yerba? - pregunto a mi madre.
-Fijate en el asiento de atrás, en el bolso rojo - me dice.
Busco y encuentro, abro y comienza a salir un líquido verde oscuro y rápidamente comienza a cubrir todo el asiento, mis manos, mi cuerpo y el auto entero se sumerge en la viscosa sustancia.
El silencio y la oscuridad me tienen adormecido, casi hipnotizado. Logro mover lentamente la cabeza y caigo en la cuenta de mi inmovilidad. Intento en vano gritar, esta vez no funciona. La asfixia vuelve a ganarme y despierto jadeante, sudando y con los ojos muy abiertos.
Estoy solo en una cama. ¿Qué fue eso? Un sueño dentro de otro, no podía sacármelo de la cabeza. No era algo de todos los días, y encima ambos terminaban trágicamente. Hice un esfuerzo para recordarlos bien antes de que se inicie el período de olvido. Menos mal que siempre tengo un cuaderno bajo la almohada para anotarlos mientras están frescos. Comienzo a escribirlos a ambos adjuntando un pequeño análisis de lo que sucedió, y me pregunto: si ya me pasó dos veces, eran mi realidad, mi experiencia, ¿Cómo puedo estar tan seguro de que ya estoy despierto? Cómo puedo-- RIIIIIIIIING!
El reloj despertador del sin tiempo me despierta.
domingo, 21 de noviembre de 2010
Kakumei
Nota: El siguiente texto fue escrito hace un tiempo, y si bien me parecía digno de estar en el blog no fue publicado antes porque estaba cargado de ciertas emociones que no quería compartir, tal vez algo negativas, pero ahora que ha pasado un tiempo parecen haberse suavizado. Sin más preámbulos, los dejo con el texto.
Un chocolate que me mira. Me mira y me comprende. Es como si conociera todos mis trucos. Abajo - arriba - arriba - derecha - patada baja - bloqueo. Y el sombrero que sale disparado. No se por qué razón cuando pienso en una fatality aparece la imagen mental de Kung Lao. Será por el sombrero? Cuál será la íntima historia que me une a los sombreros? Ni siquiera tengo uno! Pero se que usaré, lo sé. Como sé tantas cosas, sé que algo pasará en San Luis, y últimamente está apareciendo un evento futuro en Bariloche. Qué será? Solo hay una forma de averiguarlo. Acompáñenos en este viaje apasionante en el que recorreremos la Patagonia Argentina sin fronteras, solo aquí, en Discovery Travel and Living. And Comedor. Tres habitaciones vista al mar. Ese mar que me mira. Me mira y me analiza. Sabe de mí, ya me ha visto antes, pero en otro envoltorio. Me ha bañado, ha jugado con mis pies, ha...achalay que está fría! Es el Atlántico Sur, tan frío como helado de Freddo, con sus precios superbajos, emparentados con los colectivos piso superbajo, lazos de sangre que los une, latigazos de sangre cual fatality de Stryker. Hace años que no juego al MK, sin embargo decidió salir a flote hoy, al igual que ese chocolate devenido en submarino.
Lindo viaje no? Siempre termino escribiendo en cafeterías, son como mi musa inspiradora, ya que las musas decidieron ausentarse. Pero estaban eh! Y están, pero ausentes. Qué paradoja no? Si esto te parece complicado deberías ver tu cara. Tener una cara complicada, como ese juego "Trabado", no es cosa de todos los días. Hay que tener orejas para aguantarlo, no cualquiera lo hace. Hacedor de sueños, me dijeron una vez. Como un atrapasueños, pero versión Freddy. Pero versión bueno. Y sin rastrillo, uñas largas ni sweater a rayas, pero con sombrero. Y volvemos a lo mismo, siempre se vuelve. Pero se vuelve renovado. Es importante irse, solo para volver con la llave que te faltaba para destrabar el candado que no te dejaba acceder al cofre que está debajo de tu almohada. Como Santiago en El Alquimista, esto demuestra que el fin está en el principio y sin embargo uno continúa. Continúa porque es nuestra naturaleza, es la forma de seguir. Moving on, dijo claramente Christian Sheppard. El otro sheppard, el que quería ir a las pirámides because su sueño, sólo por hacerle mucho caso a su sueño-- Sólo por eso? I don't think so. Fue porque el sabía que debía ir a ese lugar. Lo sabía. Son esas certezas las que hay que seguir, son las que nos llevan por un montón de lugares nuevos y novedosos, dije nuevos ya? en los que, casi sin querer, terminás aprendiendo, encontrando las piezas de tu rompecabezas inconcluso, y muchas veces también las piezas de rompecabezas futuros, más grandes.
Así me va llevando, río abajo, una corriente suave que me hace apreciar el paisaje. Mi balsa se deja llevar porque sabe a donde quiero ir. ¿Para qué remar contra la corriente si hay otros ríos? Está bien, es cierto que algunos, como este, están como "escondidos", me refiero a que hay que explorar el lugar para poder encontrarlo. El río sigue su curso, no va a ir a golpearte la puerta. Toc toc, soy el río, querés salir a jugar? No puedo, mi mamá no me deja. Pero ya tenés edad como para salir a jugar por tus propios medios..ya me sale la mundanidad de adentro. Kakumei! Kakumei! Los samurais de tu cabeza están dormidos, ya sé que es Japón, solo falta que vos lo sepas. Hacer como el pastor Santiago y sus pirámides, volver al principio renovado. Yo sé que vos querés, pero esa figura la ves enorme. Kakumei! Tal vez son sus miedos sobreprotectores, karmas no curados. Cuánta importancia tiene perdonar y perdonarse, saldar las deudas! Ahora a mí me toca pagar las consecuencias de un dolor de alguien a quien no conozco. Una muestra más, como si hiciera falta, de que todos somos uno. Una red, interrelacionados entre sí. Pero seguís atrapada en esa telaraña, espero puedas verlo. Yo ya no sé que más hacer, me costó darme cuenta cual era mi sentimiento predominante. Impotencia. Me recuerda a esos versos escritos por el Pity Fernández, oh oscura coincidencia: sólo me queda el consuelo de saberme muy tranquilo, yo ya sé que la peleé. Y vaya si la peleé, me puse los guantes y a defenderse contra lo que venga. Sé que el Madison Square Garden está por venir, eso me tranquiliza un poco, y sé que terminaré ganando. Pero en este momento sólo quiero irme, hecho que en 32 hs se concretará.
El porcentaje de precipitación bajó, se esperan nieblas para los próximos días, menos mal que tengo faros antiniebla. Una carretera de aquí a Japón con altibajos. Kwan Yin en mi bolso, boddhisattva que me entiende, como el chocolate con maní que me morfé.
Un chocolate que me mira. Me mira y me comprende. Es como si conociera todos mis trucos. Abajo - arriba - arriba - derecha - patada baja - bloqueo. Y el sombrero que sale disparado. No se por qué razón cuando pienso en una fatality aparece la imagen mental de Kung Lao. Será por el sombrero? Cuál será la íntima historia que me une a los sombreros? Ni siquiera tengo uno! Pero se que usaré, lo sé. Como sé tantas cosas, sé que algo pasará en San Luis, y últimamente está apareciendo un evento futuro en Bariloche. Qué será? Solo hay una forma de averiguarlo. Acompáñenos en este viaje apasionante en el que recorreremos la Patagonia Argentina sin fronteras, solo aquí, en Discovery Travel and Living. And Comedor. Tres habitaciones vista al mar. Ese mar que me mira. Me mira y me analiza. Sabe de mí, ya me ha visto antes, pero en otro envoltorio. Me ha bañado, ha jugado con mis pies, ha...achalay que está fría! Es el Atlántico Sur, tan frío como helado de Freddo, con sus precios superbajos, emparentados con los colectivos piso superbajo, lazos de sangre que los une, latigazos de sangre cual fatality de Stryker. Hace años que no juego al MK, sin embargo decidió salir a flote hoy, al igual que ese chocolate devenido en submarino.
Lindo viaje no? Siempre termino escribiendo en cafeterías, son como mi musa inspiradora, ya que las musas decidieron ausentarse. Pero estaban eh! Y están, pero ausentes. Qué paradoja no? Si esto te parece complicado deberías ver tu cara. Tener una cara complicada, como ese juego "Trabado", no es cosa de todos los días. Hay que tener orejas para aguantarlo, no cualquiera lo hace. Hacedor de sueños, me dijeron una vez. Como un atrapasueños, pero versión Freddy. Pero versión bueno. Y sin rastrillo, uñas largas ni sweater a rayas, pero con sombrero. Y volvemos a lo mismo, siempre se vuelve. Pero se vuelve renovado. Es importante irse, solo para volver con la llave que te faltaba para destrabar el candado que no te dejaba acceder al cofre que está debajo de tu almohada. Como Santiago en El Alquimista, esto demuestra que el fin está en el principio y sin embargo uno continúa. Continúa porque es nuestra naturaleza, es la forma de seguir. Moving on, dijo claramente Christian Sheppard. El otro sheppard, el que quería ir a las pirámides because su sueño, sólo por hacerle mucho caso a su sueño-- Sólo por eso? I don't think so. Fue porque el sabía que debía ir a ese lugar. Lo sabía. Son esas certezas las que hay que seguir, son las que nos llevan por un montón de lugares nuevos y novedosos, dije nuevos ya? en los que, casi sin querer, terminás aprendiendo, encontrando las piezas de tu rompecabezas inconcluso, y muchas veces también las piezas de rompecabezas futuros, más grandes.
Así me va llevando, río abajo, una corriente suave que me hace apreciar el paisaje. Mi balsa se deja llevar porque sabe a donde quiero ir. ¿Para qué remar contra la corriente si hay otros ríos? Está bien, es cierto que algunos, como este, están como "escondidos", me refiero a que hay que explorar el lugar para poder encontrarlo. El río sigue su curso, no va a ir a golpearte la puerta. Toc toc, soy el río, querés salir a jugar? No puedo, mi mamá no me deja. Pero ya tenés edad como para salir a jugar por tus propios medios..ya me sale la mundanidad de adentro. Kakumei! Kakumei! Los samurais de tu cabeza están dormidos, ya sé que es Japón, solo falta que vos lo sepas. Hacer como el pastor Santiago y sus pirámides, volver al principio renovado. Yo sé que vos querés, pero esa figura la ves enorme. Kakumei! Tal vez son sus miedos sobreprotectores, karmas no curados. Cuánta importancia tiene perdonar y perdonarse, saldar las deudas! Ahora a mí me toca pagar las consecuencias de un dolor de alguien a quien no conozco. Una muestra más, como si hiciera falta, de que todos somos uno. Una red, interrelacionados entre sí. Pero seguís atrapada en esa telaraña, espero puedas verlo. Yo ya no sé que más hacer, me costó darme cuenta cual era mi sentimiento predominante. Impotencia. Me recuerda a esos versos escritos por el Pity Fernández, oh oscura coincidencia: sólo me queda el consuelo de saberme muy tranquilo, yo ya sé que la peleé. Y vaya si la peleé, me puse los guantes y a defenderse contra lo que venga. Sé que el Madison Square Garden está por venir, eso me tranquiliza un poco, y sé que terminaré ganando. Pero en este momento sólo quiero irme, hecho que en 32 hs se concretará.
El porcentaje de precipitación bajó, se esperan nieblas para los próximos días, menos mal que tengo faros antiniebla. Una carretera de aquí a Japón con altibajos. Kwan Yin en mi bolso, boddhisattva que me entiende, como el chocolate con maní que me morfé.
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miércoles, 3 de noviembre de 2010
Poesia en prozac
Colores y más colores, blancos brillantes que empalagan hasta al más sediento de los seres; unos verdes poderosos, llenos de vida, que golpean fuertemente la puerta de los abrazos. Los rojos, delirantes, echan chispas por la boca y se encienden en vivos matices hasta llegar a un anaranjado pletórico y henchido de luces. Amarillos revoloteando por doquier, llenan el aire con su alegre pasar. Violetas que me miran y les sonrío, anhelo, y el vuelo del gris claro con su sabio cosechar, un serbal con frutos maduros despertando a la primavera. Las hojas se van abriendo dando lugar a infinidades de formas vivas, rosas que caminan y alimentan las miradas, celestes predominantes en el cielo y en las aguas tranquilas que bañan los multicolores sonidos de esa laguna llena de patos y peces y aves y agua fresca tan agradable al gusto, gotas que danzan en mi boca, juegan escondidas con mi lengua y bajan por el ascensor para correr libremente por los caminos internos de mi cuerpo.
martes, 26 de octubre de 2010
Oceanismo
Un océano es un conjunto de gotas de agua, millones si, una al lado de la otra que en su unión forman toda esa masa uniforme que abarca la mayor parte del planeta. "Uhh que loco, descubriste América" estará pensando irónicamente usted. En vez de mandarlo al averno (solo por las dudas) voy a decir, en primera instancia, que nuestro continente lo descubrió el mago Black en uno de sus trucos cual conejo en una galera, de guerra claro está. Pero no es sobre eso que quiero hablar, sino de lo increíblemente loco del asunto mencionado al principio.
Qué es una gota de agua? Cómo está formada? Dos partículas de hidrógeno y una de oxígeno forman el agua. Bien. Unas cuantas gotas de agua pueden llenar un vaso. Muy bien. Muchos muchos vasos pueden llenar (muchos) un río (pero muchos te digo). Excelente. Unos cuantos ríos alimentan el mar que a su vez abastece al océano. Muy bien 10 felicitado. De algo incontenible e inimaginablemente pequeño se forma algo incontenible e inimaginablemente grande. Extremos que guardan un lazo creciente, uno sin otro no pueden vivir. Cómo llega una gota a convertirse en océano? Uniéndose a otras gotas que también estén dispuestas a crecer. Fijate que todas tienen la misma idea, entonces comienzan a alimentarse.
Alimentarse no solo es comer, sino nutrirse, saber absorver el conocimiento como las raíces de un árbol, ver en todo el aprendizaje potencial. Aprender de un niño que ríe y juega, aprender de un anciano que observa y escucha el canto de un pájaro, aprender del ave que vuela libre, aprender, aprender, aprender. Aprehender. Así lo hacen las gotas de agua, atentas al fluir del río de la vida.
El agua purifica. El agua es vida. El agua es la mayor parte del planeta. El agua es la mayor parte del cuerpo humano. Estamos hechos de agua.
Somos gotas de agua.
sábado, 21 de agosto de 2010
El viaje eterno

Comienza a rodar. Va despacio y luego acelera. Comienza a ganar volumen mientras desciende siguiendo esa curvatura, nunca se imaginó que viniendo de donde viene llegaría tan lejos.. Se suma otra, pero esta vez desde el otro lado. Es el mismo patrón, a fuego lento, despacito pero constante, como un buen asado. Pero no se trata de asados, está muy lejos de esa tradición dominguera, de familias y de amigos. No, esto es todo lo contrario. Siguen su curso mientras se van alimentando a su paso. La gravedad hace el resto, mientras otra más se dispone a jugar una carrera con nuestra protagonista. Perdí la dimensión del tiempo, parece una eternidad, un instante. Un instante, eso es. Un instante eterno, todo se detiene y los recuerdos que se siguen sucediendo como un torbellino, una catarata de imágenes, un aroma, ese anillo, las tazas con el café humeante.. se superponen pero forman un todo, el esquema completo que se va formando en el subconsciente, los miedos, la bronca, los lamentos por aquello que no se dijo. Eso, eso es lo que más duele. Un nudo en la panza que no se desata con comida, pero es un castigo que asumo con dolor.
Mientras tanto, ellas siguen con su carrera, 9,81 metros sobre segundo al cuadrado, se funden en una sola, que se agiganta. Una carga emocional alta, en el otro lado sucede lo mismo. Las cataratas que siguen, las nubes aportan su proyección de sombras, esas del pasado que salen a flote cuando te bajan las defensas. El pintor que prepara ese plateado corotesco.. o milletesco? No lo recuerdo, poco importa la gráfica cuando se forma la tormenta, que comienza a largar esas gotas gruesas que golpean, lastiman. Retumban en mi pecho, es lo único que logro escuchar. Incrementan su fuerza, ya no hay paraguas que aguante la potencia de las lágrimas que siguen cuesta abajo, acelerando, rodando por la curvatura de mis mejillas hasta estallar en el suelo.
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miércoles, 18 de agosto de 2010
Navegando rumbo al sol

Ese torbellino que transita mi estómago parece que ya avistó tierra. Se prepara para amarrar, y busca una soga que lo pueda sujetar a la costa, para que no se aleje. Y allí se quedará, al menos por un tiempo. Recordará quien haya leído esto que el barco fue víctima de un amotinamiento, o más bien de un cambio de capitán en el medio del tempestuoso mar. Bueno, pues ya nos vamos acercando a la costa vió? Y entre las olas se dejan ver un montón de preguntas: ¿Qué es lo que está mal? ¿Como llego a Japón? ¿Qué es eso que me perturba? ¿Por qué existen los trabajos? ¿Por qué (casi) nadie hace lo que le gusta? ¿Por qué muchos estudian(mos) algo que no termina de cerrar? Tantos muertos en la superficie, y yo aquí, viendo su descomposición. No, no quiero ser uno más, no quiero ser un ataúd caminante, un zombie putrefacto. Se puede ser más, y sin embargo nos conformamos. Nos conformamos por miedo, nos conformamos por seguridad, aparente seguridad. Y eso me estresa. Es más fácil ir a lo seguro que perseguir un sueño. Es más facil? Natural y antinatural. Qué es lo natural? Es algo que no nos cuesta trabajo hacer, como no le cuesta crecer al césped. No le duele, simplemente crece.
Todos nacemos con un don, mínimamente. Perfecto. Deberíamos saber cual es, si es que realmente nos conocemos a nosotros mismos. Pero eso no es suficiente.. que hacemos al respecto? Lo desarrollamos día a día o queda bajo esa montaña de polvo del baúl de las cosas perdidas? Recuerdo la parábola de los talentos, en la que se le daban una determinada cantidad de talentos a cada persona, algunos más, otros menos. Estaban quienes las invertían y les proporcionaban ganancias, doblaban o triplicaban el número inicial de talentos. Habían otros que las ponían en bancos para generar intereses, o su equivalente en aquellas épocas. Pero estaban quienes, por miedo a perder lo que tenían, enterraban su moneda en la arena. Cuando llegó la hora de rendir cuentas, se les duplicó la cantidad a cada uno de los que habían aprovechado sus talentos, mientras que a quien lo había escondido se le quitó. Creo que no es necesario agregar mucho más a este relato que habla por sí mismo.
Cuál es tu ideal de vida? Soñar no cuesta nada, al menos hasta que lo privaticen. Dale, te dejo un tiempo para pensar, y te pido que lo hagas con lujo de detalles. Qué estás haciendo? Con quién/es? En dónde? Qué actividades tenés? Qué te proporciona más satisfacción? Sos feliz? Si la respuesta es "no positiva", como dice Julius Cletus, agarrá el pincel y cambialo. Borrá y escribí de nuevo.
Listo? Genial! ahora leelo.
Bien, ahora recordá tu don, tu talento, y fijate de que manera lo podés aplicar en tu ideal de vida. That, my friend, es la llave a esa cerradura que tarde o temprano todos buscamos. La que abre la puerta a los siete mares, la que avista tierra y nos hace llegar a buen puerto, la que nos aleja de las tormentas y nos trae calma. Las nubes se van corriendo, y el sol comienza a calentar esta fría tarde, ese sol-corazón que abriga y alimenta. Nos fortifica y seguimos, alimento decente y un buen grog en la noche. Una fiesta irlandesa para recordar que estamos vivos, esa vuelta a las raices que nos hace pertenecer y reconectarnos con nuestra esencia. Estos pasos sobre el muelle, la crujiente madera nunca había sonado tan bien, hermosa melodía que alegra mis oídos. El aire de mar que purifica mis entrañas, la arena blanca bailando con mis dedos, ese color del atardecer que llena mis ojos, los hace emocionar, y nuevamente la naturaleza que me recuerda que estamos vivos, que no somos ataúdes, que es la verdadera realidad. Esa realidad sin tiempo ni espacio.
viernes, 7 de mayo de 2010
¿Y dónde está el piloto?

El murmullo de las olas me despierta. Una tras otra, van rompiendo contra el casco, que se va llenando cada vez más de sal.
Se hace de noche y salgo a ver el panorama. Oscuridad. Llegan a divisarse algunas estrellas en la espesidad de las nubes. Camino por la... la... la puta madre, no me acuerdo como se llama. Ah si! la cubierta principal, con destino a popa. Las estelas que se forman me abstraen del mundo real, hipnotizándome.
¿Cuántas horas estuve? Sirio ya me ve desde el otro lado, recordándome sus recuerdos. El cielo se ha despejado, se ha desgarabintantingulizado. ¿Quién lo desengarabintantingulizará? Yo lo haría, pero etcétera.
De pronto, una luz se enciende en el puente del barco. Gritos, ruidos de madera, olor a hierro. No hay que ser Einstein para darse cuenta que algo no andaba bien. Un naipe viene y me dice: -Están discutiendo. Rápidamente subo las escalerillas cuyos peldaños a medida de los pigmeos me hacen respetar un inexistente cartel de Máxima 50 cm/h y llego al puente de mando. Efectivamente, allí estaban discutiendo el cerebro con el corazón. Hablaban en lenguas extrañas, más que lenguas eran orejas. Un silbido agudo los vuelve a la realidad.
El timonel del barco, Juan Carlos Cerebro, venía siguiendo el rumbo 3-0-5, necesario para salir de la isla, pero el mal de Minkowski lo estaba afectando seriamente. Veía cosas que no estaban allí, oía cosas de otros mundos, olía recuerdos de cientos de años atrás. Y explotó. Los cacho de sesos esparcidos por toda la timonera; el visor del girocompás manchado con el líquido cerebral que no dejaba ver el rumbo. El escabroso mar que no dejaba de azotar este barco sin chofer, como un corcho en una bañadera azul.
Fundido a blanco. Una lapicera contra un papel, un papel inmerso en un cuaderno, un cuaderno sobre un morral, el morral sobre mis piernas apoyadas sobre un banco de la plaza Mitre de San Fernando. Tilt up subjetiva y el Bingo King que me mira. Fade out.
El ruido blanco que nos aturde a todos. Las manos sobre nuestros oídos, tapándolos para que el sonido no penetre en el barco. Calma. El timón que no para de dar vueltas, como un reloj en la vida de una mariposa. Ildefonso Corazón no duda. Como Capitán del barco decide hacerse cargo del timón y llevar adelante la embarcación, que busca un nuevo rumbo, junto a Pumba.
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