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jueves, 25 de agosto de 2011

Lunarbol


Borré al mundo con mi cabeza y derramé fuego en los recuerdos.
De las cenizas brotará la fuerza elemental que da la vida.


-Hola, soy la luna.
-Mucho gusto señorita Luna, yo me llamo Árbol.
-Lo he visto allí, inmóvil, en el medio del campo. Tanta soledad... debo admitir que sentí pena por usted.
-No debe sentir pena por mí, tal vez parezca solitario desde tanta altura, pero si se acerca verá que a mi alrededor tengo al césped, a las piedras, a las aves que vienen a cantar sobre mis ramas, a los humanos que descansan a mis pies; mas yo la veo solitaria a usted, señorita Luna. Desde aquí abajo pareciera que todas esas estrellas juegan a su alrededor, sin embargo están a distancias gigantes... ¿Por qué no baja?
-No puedo bajar, mi deber es estar aquí, tengo un trabajo que hacer.



Amanecer en un campo cubierto de rocío.

martes, 28 de junio de 2011

Río Clown


La catarata de colores arrasó con todo lo que había a su paso. Puntos, comas, guiones, todo. Ni una sola letra quedó para describir desastre de tal magnitud. Aerosoles vacíos, soles con alas huecos. Cubos de pintura, pintura al cubo. Litros y litros de colores desperdigados por el campo. Mundo en blanco y negro. Mimos y reos inundan la ciudad, y más colores que fluyen en un río clown. Mar de carcajadas y océanos de soledad, la triste sonrisa del payaso reflejada en sus ojos. Blancos y negros en un mismo lugar, formando todo lo que queda. Monocromáticas ciudades con tintes grises, alegres. Tim Burton que espía y roba un par de locaciones. Me subo a sus hombros y le digo que me lleve a pasear. Paseo. Miro a mi alrededor para observar como Woody Allen lleva a mi vecino, como Emir Kusturica lleva a una hermosa mujer, saltando en la calle cual conejo de pascua. Mi hermana en su bus-Fincher casi choca contra Lynch, que iba vacío. "Duelo de Davids" pensé. Un pato se detiene a mi lado y entrecierra los ojos, como tramando algo.

-¿Qué sucede?- Pregunto.
-Shh, baja la voz - dice el pato - la gente con zancos está viniendo para acá.

Rápidamente me bajo y me tomo un Sofía Coppola hasta el margen del río. Si ellos quieren guerra, guerra tendrán. El tiempo se acelera y me encuentro mano a mano contra uno de los zanquistas. Antes que comience a galopar hundo mi mano en el río multicolor y lo tiño de verde. Mira la mancha de su remera con desprecio y arremete contra mi.

-¡Nunca me alcanzarás! - le grito mientras me arrojo al bote previamente preparado en presencia del presidente persa.

Remo con fuerzas asegurándome de salpicar rojos y azules a mi contrincante, quien se queda agitando en vano su puño derecho. Con sonrisa maniática sigo rumbo hacia la isla del chanta. Al llegar encuentro nobles vaqueros punks que saben hacer muy bien la vertical.

-Llegas justo a tiempo - me dice uno de ellos - estamos por empezar la competencia anual de verticales.

Genial. ¿Por qué nunca presté atención a mis clases de gimnasia en la escuela? Ahora seré el hazmerreir de esta comunidad anarcoperonista. Al llegar mi turno improviso una medialuna al escabeche con papas. "Esta es de Benedicto" les digo, pero su mirada de desconfianza y horror me avisan que es hora de correr nuevamente. Antes que cante un gallo me encuentro huyendo hacia Pueblo Persa. Un maniquí frena su auto y decide llevarme. Alivio. Las balas con tachas de los vaqueros punks no alcanzan el auto del maniquí que con gran muñeca logra esquivar los proyectiles.

-Oiga, don maniquí, ese que pasamos no es pueblo persa? - pregunto desconfiado.
-Nunca dije que te llevaría hasta allí - dijo con voz ronca el maniquí.

Entonces lo supe. Pasaría el resto de mis días encerrado en una vidriera, inmóvil, observando las compras de los ciudadanos de Maniq City.

lunes, 9 de mayo de 2011

Viviendo entre pulpos y aderezos


Meto las manos en los bolsillos y comienzo a caminar. Con trancos largos y anchos, una sonrisa insana y ojos arqueados voy saludando a todos los que me miran y me señalan como si tuviera un pulpo en la cara. "Es mi mascota" les digo. Nadie quiere a Pierre. Es un buen pulpo, se lleva bien con Pandora, la mostaza. Yo se que vos estás pensando "es muy difícil que pulpos y mostazas se lleven bien", pero estos dos son muy compañeros. Incluso se cuidan en las noches en las que debo dejarlos para mis trotes nocturnos por el hipódromo. Es un excelente lugar para descargar energías, el problema es que después tengo que enchufarme en un árbol para recargar baterías. A veces me encuentro con amigos y jugamos al fútbol con mi cabeza, otras veces cuando va Arnold jugamos al rugby. Helga es la primera en estar allí, anotando un touch down. Por supuesto yo le digo, tirando los hombros hacia atrás y con voz sobradora "esto es rugby. Las anotaciones se llaman pestañas". Ella me mira con cara de ¬¬ y golpea mi brazo con todas mis fuerzas. Menos mal que no soy un zombie, sino tendría que meter el brazo en la mochila para pegarlo en casita. De pronto se me apetece un jugoso cerebro, pero recuerdo que los supermercados cierran a las 22. "Otra vez será" pienso.

Vuelvo a casa. En una carretilla voy llevando mis piernas, más bien la carretilla me lleva a mi. Yo voy remando con hisopos, debo hacerlo muy rápido para no perder la estabilidad. De pronto recuerdo... la colina abajo! Me aproximo peligrosamente a las cataratas, ya es tarde, la corriente me empuja y caigo al remolino. El agua ingresa velozmente a mi cuerpo hasta llenarlo completamente. Por fortuna un cazador me disparó desde la selva, confundiéndome con un puercoespín. Se sabe que su carne es muy codiciada en Suecia. El agua comenzó a escapar por los agujeros, desinflándome y dejándome como un cachorro mojado. Le doy las gracias como es debido al forastero y vuelvo a subir a mi carretilla. Al llegar a casa los veo, el pulpo y la mostaza abrazados a los pies de la heladera. Momento, ¿están haciendo cucharita? Bueno, un integrante más a la familia. Tendría que haberlo deducido, hierro fundido, aleaciones, los pedazos de plástico, el torno y la mostaza terminando de ensamblar una bella cucharita para el té.

miércoles, 4 de mayo de 2011

Preludio del Sabio 3 Dedos


Encontrando de a poquito el equilibrio, centrándome, simetrizándome. Voy pareciéndome un poco más a mi, el reflejo va asimilando la forma. Naturaleza. Maybe a lake. Tirás una piedra y las ondas que se van propagando, hasta que llegan quien sabe a donde. Júpiter, tal vez, o Marte. Un cinturón entre ellos, uno de tachas, sistema metalero. El sol en la cabeza, la luna en el pecho, y un montón de asteroides a los pies, como canicas para resbalar hasta caer, o avanzar más rápido. Depende de la suerte... jajajajaaja ok, si, "suerte".

-Qué demonios te pasa?
-Nada.
-Cómo que nada?
-Nada, te digo.

Y como es el soberano de la blogósfera, tuve que largarme inside the lago. Los peces saltaban a mi alrededor, como Willy en liberen a Willy. Como Charlie en su fábrica. Como Pancho por su casa. Como un pancho sin mostaza. Está rico. Aunque como bien decía un sabio contemporáneo: "el hip hop es como un pancho, pero sin pan", o algo así. Nunca entendí como ese sabio no solo quedó en el más absoluto anonimato, sino que además le quedaron solo 3 dedos. Las cizallas son muy peligrosas, pero no fue así como este don se mutiló. Es algo que no tiene nada que ver con cizallas o elementos cortantes de esa índole. En serio, basta. BASTA, DIGO!

La cosa fue así: un día, en la lejana región de Salmuera, en el reino de Tos Convulsa (o con blusa, aún hay divergencias entre los historiadores), había un sabio que andaba siempre con bata, pantuflas sexies y una pipa de burbujas. Lo llamaban "el loquito del pueblo", nunca supe porqué. Este señor se sentaba en la piedra más hermosa que hayas visto, en un lugar privilegiado. Desde allí podía verse toda la ciudad, se veía cómo las personas pasaban y paseaban de aquí para allá, cumpliendo con sus deberes cívicos, morales y perez. El chabón le sacaba la ficha a todos, era como Terminator. Incluso tenía un ojo rojo, y no era por el faso (recordará el lector que el don fumaba burbujas, que se piensa, que son todos como usted?). En el fatídico día que viene al caso, un barco terrestre se acercó hasta la piedra en donde se sentaba nuestro protagonista, y con voz de pito el barco preguntó:

-Aquí venden tablas periódicas? 
-No.- dijo el sabio.
-Ah bueno, chau - dijo el barco.
-No, pará pará, era una joda, bah, en realidad era una prueba. Pero la pasaste, veo que te han instruido bien. Tenés las burbujas? - preguntó el hombre.
-Por su pollo - contestó la embarcación, mientras le entregaba un cofre lleno de brillantes burbujas multicolores.
-Excelente - dijo Burns el sabio.

Al abrir el cofre, una sorpresa le esperaba. El pulpo Paul había regresado! En menos de lo que canta un chicken le arrancó el anular, el medio y el pulgar, con chorros tarantinescos decorando el lugar.

-¡Esto es por comer mariscos en Puerto Madero! - exclamó Paul. - ¡Uno de esos mariscos era mi prometida! - agregó.
-Ahhh, pero yo no hice nada, es más, todavía faltan siglos para que se invente Buenos Aires! - dijo entre lágrimas de dolor el sabioloco.
-Oh, ya veo.. perdón entonces... creo que me soltaron muy tempranamente... estem... creo que me voy a Alemania a ser el sucesor de Nostradamus - dijo el pulpo y se evaporó, dejando un halo de misterio en el ambiente.

El sabio quedó solo y malherido, el barco sin saber que hacer ante tal error levantó su cubierta cual vestido acampanado y sigilosamente se fue alejando para luego echar a correr. Totalmente desolado, sollozando compulsivamente, el sabio y su reputación quedaron allí, en la piedra más hermosa que hayas visto, marchitándose lentamente mientras la cámara va alejándose y se escucha una lastimosa melodía de violines.

miércoles, 9 de marzo de 2011

Perfume: los mitos finalmente revelados


El perfume, adicción de algunas personas, la némesis de otras, siempre se las arregla para estar presente en nuestra vida cotidiana, pero... cual es la verdad detrás del perfume? Vení, acercate al fogón que yo te cuento. Dice la leyenda que hace muchos, muchos años, en una extraña región llamada París, habitaba un monje que padecía de un olor a chivo espantoso. Marchitaba las plantas al pasar, los cuerpos entraban en descomposición, la tierra se volvía infértil, en fin como te podrás imaginar una baranda de aquellas. Un buen día este señor encontró un frasquito con un líquido medio extraño. Fiel a la curiosidad innata de estos seres conocidos comunmente como "personas" decidió abrirlo.

(Cámara subjetiva desde adentro del frasco zigzagueando hacia afuera hasta las fosas nasales del monje) - Puaaaaaaaaaaaaj, que demonios es esto? .- dijo totalmente disgustado. El olor putrefacto pudrió su prominente napia hasta niveles astronómicos, provocando su fruncimiento acompañado por un gesto de boca y una arcada. El anti-aroma penetró duramente en el monje, tanto que logró neutralizar su propio hedor nauseabundo. Plimp! hizo la lamparita que estaba arriba de su cabeza. Sin querer se había apoyado en el interruptor, pero la luz que lo encandiló ilustró perfectamente la idea que se le había generado en los confines de su cerebro. Si lograba concentrar un olor del mismo tamaño que el propio, podría neutralizarlos y pasar desapercibido ante las poco agraciadas plantas que debían convivir con él. Entonces puso manos a la obra, pero aún le faltaba un nombre a su descubrimiento.

En otro buen día, un caminante que pasaba por allí le preguntó por Penélope, pero como no estaba en el pueblo y se sentían un poco solos, bueno, esteeem, se quedaron charlando. Esas ideas que tenes eh? Bueno, la cuestión es que el viajero andaba con mucho opio del poderoso, y se quedaron fumando en una pipa gandalfesca mientras iban y venian los barcos hechos de humo, navegando por mares de humo llenos de peces de humo con sus tripas de humo. Ya iban tomando confianza y el monje decide contarle acerca de su creación.

- Uhh que bueno loco, tenemos que armar una empresa con esto - dijo el viajero.
- Es buena idea, pero hay un problema... las empresas todavía no existen! - observó atinadamente el monje. 
- Bueno, bueno, está bien, como es que se hacen las cosas en esta época? - preguntó retóricamente el caminante capitalista mientras buscaba algo en un libro - acá está, si querés lo que podemos hacer es lo siguiente: vos fabricas varias copias de este invento y yo lo doy a conocer en el mundo!
- Mmm bueno, pero necesita un nombre todavía - dijo el medio huevón monje.
- Llamémoslo "la fragancia que desvela la cornisa de fuego latente en cada neurona pulmonar del universo" - dijo el viajero ayudando su expresión con un ademán del brazo derecho.
- Vos estás fumado, es más, diría totalmente fumado... teniendo en cuenta el prefijo "per-", que denota intensidad o totalidad, diría aún más atinadamente que estás per-fumado. - sentenció el oloroso lugareño.
- Ahí está! perfumado! si estoy perfumado con este producto que hiciste, significa que es perfume! - exclamó entusiasta el caminante mirando su reloj infantil. - Oh, ya se me hizo tarde, debo irme - le dije al monje y desaparecí de su vista dejando un halo amarillento tras de mí. 

sábado, 19 de febrero de 2011

Mr. Farmcit y el pino misterioso


Mortimer estaba sentado en un pino. Arriba de un pino. No, no arriba de todo malpensado, en una de las ramas intermedias. Cheeee no se puede hablar en serio acá! Bueno, la cosa es: que hacía Armando, digo Mortimer, ahí arriba? Es lo que tenía que descubrir la bella Zurvelle, de quien se decía que era espía de la KGB. Mortimer pasaba sus días en aquel árbol devenido en casa con el pasar de los años, y desconcertaba a más de uno, especialmente cuando su caso tomó carácter nacional gracias a la trascendencia dada por Crónica Televisión. Aún más sorprendente era el hecho de que no bajase por nada del mundo, él seguía colgado de las ramas, alimentándose de las piñas y absorviendo la savia de su casa. Había aprendido a obtener nutrientes del pino, evolución que le dicen.

Desde arbustos aledaños Zurvelle observaba (ahora leer en cámara lenta) c a d a  m o v i m i e n t o (modo cámara lenta off) del excéntrico personaje. Sus binoculares ya eran una extensión natural de sus ojos, como diría el lobo feroz "que ojos tan largos tienes abuelita"; no era el lobo feroz, era la inútil de Caperucita Red, si che el que tiene boca se equivoca y el que no, se calla la boca, así que cerra el pico (y agradecé que no estamos en Chile). Decía que Zurvelle estaba averiguando, adquiriendo datos para ver que onda este tipo. Era bien sabido por aquellas épocas que el robo del siglo a la corporación Farmacity no tenía culpables, o mejor dicho aún no se lo había encontrado. De más está decir que la dotación de pastillas que había en la rama 58 era muy sospechosa, sin mencionar al simio que vigilaba celosamente los medicamentos.

Un buen día (o debería decir noche?) Mortimer bajó. Las oscuras calles comenzaron a iluminarse debido a las luces de las casas, y estas a su vez debían su aparición a los rumores que corrían velozmente por las calles y líneas de teléfono del vecindario. El pueblo se paralizó. La calle principal vacía, los vecinos cuchicheando en los pórticos de las casas, sin atreverse a pisar la vereda y mucho menos la calle. Los faroles que se iban encendiendo a medida que Mortimer pasaba por debajo de ellos. A dónde se dirigía con tanta convicción? A un destino incierto. Parecía guiarse por una mano invisible que lo iba moviendo calle abajo en dirección al muelle. Zurvelle no le perdía pisada, dispuesta de una vez por todas a hacer contacto de primer tipo con el sospechoso.

- Quién eres? - Preguntó ella.
- Soy el que te puso a cargo de la investigación - contestó el.
- No comprendo...
- No esperaba que lo entiendas, simplemente escucha. Quiero que recapitules y te preguntes ¿Por qué estas aquí? ¿Qué estás buscando? ¿Cuánto tiempo utilizaste en esta investigación? ¿Qué conclusiones sacaste? ¿Quién te mandó aquí? ¿Quién es el sospechoso?
- Tal vez ..
- Calla - interrumpió Mortimer - observa a tu alrededor.

La investigadora dio vueltas en su eje y miró el escenario. Todo parecía normal. No, no todo, había algo que no estaba bien. Algo en sus rostros, o acaso era su vista? No podía distinguir las caras de los vecinos... no sólo eso, sino que ya no pudo ver ninguna otra cara. Una masa espesa que confundía bocas, ojos, narices, todo mezclado dando lugar a algo indescifrable. Qué era todo eso?

Por qué estoy acá? Para investigar a Mortimer. Por qué? Porque es el sospechoso del robo del siglo. Por qué estoy investigando esto? Porque pertenezco a la corporación Farmacity? Quién me envió? Cómo alguien puede enviar a un espía a que lo investiguen a él mismo? La moneda cayó a la alcancía, la llave abrió la cerradura, no era Mortimer el investigado, las luces la apuntaban a ella, y la más brillante, la del big crash, la luz generada por el fusil humeante disparado por el Señor M. Farmcit.

jueves, 16 de diciembre de 2010

Sueños dentro de sueños


El sonido de la lanza cortando el aire me impulsaba a seguir corriendo. Sudor y confusión se mezclaban al momento del cuerpo a tierra, mientras el ave pasaba rozando mi cabeza. Agua. Una balsa en el medio del inmenso mar. Mi aterrizaje forzoso no me ayudaba en la comprensión, no lograba divisar nada, sólo el agua, algunas gaviotas y la pequeña tapita amarilla de gaseosa que me sostenía, y las olas que se envalentonaban para golpear más fuerte en su afán de voltearme. Mis manitos aferradas hasta sangrar y lo inevitable, hacia las profundidades. Veo un cardúmen de sardinas que disminuye su marcha como invitándome a que vaya con ellos. Sin mucho tiempo para pensar ya me encontraba millas away, comportándome como ellos, sin saber en donde terminaba yo y en donde comenzaba el otro. Ese overmind nos guiaba por la masa azul hasta que los boca de botella aparecieron. Siempre aparecen, asistencia perfecta al ciclo de la cadena alimenticia. Con nuestras tropas diezmadas seguimos, sólo para encontrar otro obstáculo: las redes de los aleta doble terrestres, esos extraños seres verticales que tanto temor infunden en el resto del reino animal. La mitad aproximadamente queda atrapado, yo entre ellos. Me arrastran hasta la playa, mis branquias sienten la falta de agua y grito justo antes de que el brillante cuchillo atraviese todo mi ser.

-¿Qué te pasó?- dice mi madre asustada.
Miro hacia todos lados.
-Nada... fue sólo un sueño - le digo.
Un sueño muy extraño. Esto si que era empatía en su máxima expresión, un poco aterrador pero por lo menos el viaje se hizo más corto. La ruta estaba con poco tráfico y el día invitaba a dirigirse al sur. Ya se sentía el calor en las tempranas horas, y me dispuse a preparar el mate.
-¿En donde está la yerba? - pregunto a mi madre.
-Fijate en el asiento de atrás, en el bolso rojo - me dice.
Busco y encuentro, abro y comienza a salir un líquido verde oscuro y rápidamente comienza a cubrir todo el asiento, mis manos, mi cuerpo y el auto entero se sumerge en la viscosa sustancia.

El silencio y la oscuridad me tienen adormecido, casi hipnotizado. Logro mover lentamente la cabeza y caigo en la cuenta de mi inmovilidad. Intento en vano gritar, esta vez no funciona. La asfixia vuelve a ganarme y despierto jadeante, sudando y con los ojos muy abiertos.

Estoy solo en una cama. ¿Qué fue eso? Un sueño dentro de otro, no podía sacármelo de la cabeza. No era algo de todos los días, y encima ambos terminaban trágicamente. Hice un esfuerzo para recordarlos bien antes de que se inicie el período de olvido. Menos mal que siempre tengo un cuaderno bajo la almohada para anotarlos mientras están frescos. Comienzo a escribirlos a ambos adjuntando un pequeño análisis de lo que sucedió, y me pregunto: si ya me pasó dos veces, eran mi realidad, mi experiencia, ¿Cómo puedo estar tan seguro de que ya estoy despierto? Cómo puedo-- RIIIIIIIIING!

El reloj despertador del sin tiempo me despierta.

viernes, 29 de octubre de 2010

♪ Al auto de mi jefe se le pinchó una goma ♫


Oh seee... un pollito en una licuadora, el hijo de un oso panda transexual y una anciana austrohúngara, un dedo señalándote como si vos, sí, vos, hubieses destruído ese flamante Rolls-Royce de tu jefe que comienza a desesperarse mientras lentamente se le va hinchando el ojo izquierdo, y vos pensas "que reviente, que reviente", y él te mira como si te leyera la mente, pero te das cuenta que lo dijiste en voz alta, sus ojos se desorbitan acercándose a tu deseo y a tu cuello mientras el grito paranoico de tu jefe hace sangrar tus oídos, vos muy tranquilo te metes la mano en el bolsillo, él y sus garras afiladas, vos removés como buscando algo, él y sus dientes, filosos, brillantes colmillos próximos a morderte, vos que por fin sacas el alfiler que revienta ese ojo izquierdo de tu jefe, bañando en sangre el Rolls-Royce que ahora es rojo, ronronea, te invita a subir, arrancás y con mucho estilo pasas a buscar a tu prometida en blanco y negro, hija de inmigrantes austrohúngaros y un oso bronceado, mientras le servís un rico licuado de frutilla sabor pollo.

miércoles, 4 de agosto de 2010

Juan Ward


Todo gira. Pasa la pantalla de la computadora, el escritorio, la ventana, la mesa, el televisor y nuevamente la pantalla de la computadora en un ciclo que parece no tener fin. Gira y acelera, y mis tripas retorciéndose hasta vaciar los intestinos y todo resto de comida de la cena. Un reloj en la cabeza, latiendo en su diastólico movimiento que comienza a retumbar como quien grita en la montaña. Resuena en mis vísceras, es un redoblante militar, el cielo nublado que es testigo de la marcha de miles de uniformados que al unísono y sin pronunciar palabra se encaminan hacia el mar, girando sobre su propio eje los fusiles, dispuestos a llegar hasta las últimas consecuencias. Es ensordecedor, golpe a golpe, pero sin versos. Autómatas caminando sobre mi cabeza, la aplastan y siguen, con lo que me queda de vida vislumbro los charcos de sangre que manchan los zapatos de los marchantes, inmutables, vacíos. A medida que mi cerebro comienza a despedirse de su fluído cefalorraquídeo mis ojos se van estacionando en ese pájaro, el olor a sangre que penetra mis huesos, el macabro sonido de los pasos, izquierda y derecha, y los fusiles que van calentando las manos de sus portadores. "La muerte está cerca" pienso, y recuerdo al viejo aquel que me decía que lo único que importa es saber lo que se hizo, y que no vale la pena ponerse triste, de todos modos todo terminará pronto. Entonces me relajé, una bandera flameando al girar lo que queda de mi cabeza.. esos colores me traen recuerdos. Recuerdos de una patria que supo ser mía, y que pronto terminó con mi vida, con mis sueños, con los sueños de mis amigos, y no es sólo eso, es la muerte por nada lo que incrementa la impotencia de quien llegó al 83. El llanto que alimenta a la tierra, una tierra helada manchada de rojo, y el rojo de acá no es muy distinto al rojo de allá. Aquí no hay ganadores, no señor. Es sólo un pueblo triste, llorando a sus hermanos. Es el pueblo de la Tierra.

Esas lágrimas derramadas son el agua que hoy dan vida a estos nuevos brotes.

viernes, 7 de mayo de 2010

¿Y dónde está el piloto?


El murmullo de las olas me despierta. Una tras otra, van rompiendo contra el casco, que se va llenando cada vez más de sal.

Se hace de noche y salgo a ver el panorama. Oscuridad. Llegan a divisarse algunas estrellas en la espesidad de las nubes. Camino por la... la... la puta madre, no me acuerdo como se llama. Ah si! la cubierta principal, con destino a popa. Las estelas que se forman me abstraen del mundo real, hipnotizándome.

¿Cuántas horas estuve? Sirio ya me ve desde el otro lado, recordándome sus recuerdos. El cielo se ha despejado, se ha desgarabintantingulizado. ¿Quién lo desengarabintantingulizará? Yo lo haría, pero etcétera.

De pronto, una luz se enciende en el puente del barco. Gritos, ruidos de madera, olor a hierro. No hay que ser Einstein para darse cuenta que algo no andaba bien. Un naipe viene y me dice: -Están discutiendo. Rápidamente subo las escalerillas cuyos peldaños a medida de los pigmeos me hacen respetar un inexistente cartel de Máxima 50 cm/h y llego al puente de mando. Efectivamente, allí estaban discutiendo el cerebro con el corazón. Hablaban en lenguas extrañas, más que lenguas eran orejas. Un silbido agudo los vuelve a la realidad.

El timonel del barco, Juan Carlos Cerebro, venía siguiendo el rumbo 3-0-5, necesario para salir de la isla, pero el mal de Minkowski lo estaba afectando seriamente. Veía cosas que no estaban allí, oía cosas de otros mundos, olía recuerdos de cientos de años atrás. Y explotó. Los cacho de sesos esparcidos por toda la timonera; el visor del girocompás manchado con el líquido cerebral que no dejaba ver el rumbo. El escabroso mar que no dejaba de azotar este barco sin chofer, como un corcho en una bañadera azul.

Fundido a blanco. Una lapicera contra un papel, un papel inmerso en un cuaderno, un cuaderno sobre un morral, el morral sobre mis piernas apoyadas sobre un banco de la plaza Mitre de San Fernando. Tilt up subjetiva y el Bingo King que me mira. Fade out.

El ruido blanco que nos aturde a todos. Las manos sobre nuestros oídos, tapándolos para que el sonido no penetre en el barco. Calma. El timón que no para de dar vueltas, como un reloj en la vida de una mariposa. Ildefonso Corazón no duda. Como Capitán del barco decide hacerse cargo del timón y llevar adelante la embarcación, que busca un nuevo rumbo, junto a Pumba.

martes, 23 de marzo de 2010

La verdadera historia de Chespirito


Un empujón y entraste al mundo, a ese que no te invitaron, pero sin embargo allí estás, con la tormenta a tus espaldas y la lluvia de sapos que te espera. Un anfibio solitario se estrella contra el pavimento para teñir de verde las calles de la ciudad, poniéndose a tono con San Patricio. -Hey, no estás vestido de verde!! Las pupilas crecieron un 200 % mientras tus pies ya se ponen en movimiento hacia la avenida. Tu rostro todavía no acompaña a tu cuerpo, estirándose como en una vieja caricatura que viste en tu niñez. La turba de irlandeses que te persiguen como hooligans luego de perder un partido a causa del referí. -Referí, referí, de la cancha no salí'- le cantaban estos apasionados hinchas con sed de venganza, y al no encontrarlo a la salida tuvieron que calmar esa sed con alguien.

Por desgracia para ti, la cerveza negra no fue suficiente y, armados con tablas con un clavo algunos y antorchas encendidas los otros, perseguíante por las colinas de Edimburgo, mientras vos gritabas Sálvame Jebuuuuuuuus!!!! En eso, un robot enorme emergió de la mismísima nada sacando chispas por los ojos, unos penetrantes ojos rojos que si te quedabas mirando mucho tiempo te cegaban. Tarde. Mr Magoo es un lince al lado tuyo. Los irlandeses, al ver tan enorme robot desplegarse, hicieron una reunión improvisada, abrazándose todos en círculo. "Ok guys, this is the plan: RUN!!!!" (Traducción al argentino: Che boludo escuchá. No, boludo esto es en serio..Callate un poco querés?? Bueno pibe este es el plan: ven esa torre que está allá? Bueno, ahí regalan tazos, podemos completar la colección!! Pero es por orden de llegada así que corran!!!).

Power Rangers 1 - Hooligans irlandeses 0.

Mientras el robot se desarmaba para transformarse en Tiranosaurus Rex, Pterodáctilo, Tigre dientes de sable y los otros dos, vos les agradecías el haber espantado a tus perseguidores, pero por otro lado tu ceguera era su culpa. "Hablá con el jefe" dijeron los Power Rangers, mientras te llevaban a la parada del 60 para que vayas a la guarida secreta de Zordon. Al llegar allí, R2D2 y número 5 te dan la bienvenida con mates y tortafritas. Te dicen que esperes, que el jefe está en una reunión con la Mujer Maravilla, pero que en 5 minutos termina. 2 minutos después, ambos completamente despeinados salen. Te estrecha la mano, la cual mirás despreciativamente. Luego volvés a mirarlo y le decís: "Mi ceguera! Desapareció!!"

-Así es Obi Wan- respondió Zordon. "Pero yo no soy--"
-Calla Obinho- repone -Yo sé quién eres-.
-Hay algo que no entiendo...- Comenzás a decirle pero te interr -YA LO SÉ, tienes muchas preguntas, pero todas las respuestas se hallan en la palabra Bazzinga. Supongo que te preguntarás cómo llegaron mis empleados hasta ti, y se debe a mi informante anónimo...
-Jebús??
-Exactamente, es mi agente encubierto, y a la vez mi jefe- responde con cierta tristeza en sus ojos
-Creí que no tenías jefe- Le decís, tratando de animarlo
-Todos respondemos a alguien, pero al menos F-Locke y Jacob no se meten- te dice mientras te guiña un ojo
-Bueno, y ya que estamos digo, me conseguirías un puesto como Power Ranger?- Le decís, aprovechando la situación.

(Pensamiento de Zordon)
"Podría demandarnos por daños y perjuicios causados por la ceguera, aunque ya está curado...por otro lado le salvamos la vida, y soy muy rico como para andar preocupándome por esto... Por qué es tan dura la vida del jefe? Qué haría Mickey en mi lugar? Soy muy débil, no puedo contra esos ojos de cachorro mojado"

-Ok, pero con sueldo recortado- Contesta al fin Zordon
-Sí, si, lo que digas. Y de que color voy a ser?- Indagas en tu afán inconsciente de agotar la paciencia de tu interlocutor
-Ahora R2D2 te dará un traje. Adiós, me voy a dormir- Resuelve entre bostezos el Jefe.

El robot mayordomo te lleva a los vestidores. Saca un traje color transparente con una imagen de Winnie Poo en su parte trasera. -Esto estará bien para empezar- te dice con su robótica voz. Tu ceja izquierda se eleva mientras tu boca se deforma como si un agujero negro estuviese succionándolo. "Pero seré el hazmereir de toda la ciudad!" -Sin peros- dice R2D2 -Mejores son los olmos- remata.

Al otro día te informan de la misión kamikaze que deben enfrentar. Un grupo de ingleses quiere llevar a Godzilla a su nido en Old Trafford, estadio del Manchester United. Hasta aquí no hay problema, la cosa se complica cuando te dicen que ustedes tienen que robar los huevos con los críos antes del anochecer, y para eso necesitan de la ayuda de los Hooligans irlandeses. Luego del mal encuentro de ayer, como cumplir con semejante empresa? Lo único que queda es buscar refuerzos. "Oh, y ahora quién podrá defenderme?" -YO! "El chapulín Colorado" -Nocon taban conmias tuuucia- dice el superhéroe. Con su visión de rayos láser podrá vencerlos..momento, esa no es su habilidad...entonces? Qué hace? Lava la ropa, porque Ace es blancura en la que podés confiar.

domingo, 14 de marzo de 2010

Una de Tim Bruton


Una más. Seguimos buscando, aunque sea lo último que hagamos, como Gargamel. Pero Asrael anda dando vueltas, lo cual es un alivio ya que nos aseguramos la ausencia de ratas. En un ambiente húmedo y oscuro, lleno de cosas y muebles viejos y semi comidos por el tiempo, lo mejor es tener un felino cerca. La cripta finalizaba en la escalera, sólo para seguir con la construcción. ¿Es un edificio nuevo o viejo? Los fuegos artificiales todavía no llegaron, es más, eso pasará en algunas semanas, que en realidad fue hace unos meses atrás. Pero allí estábamos, mi cordura y yo, tratando de salir de esa iglesa devenida en catedral, devenida a su vez en ruinas, pero extrañamente en construcción. Yo no lo entiendo mejor que vos, lo que es seguro es que alguien nos persigue, ¿Qué llevamos? O tal vez sabemos algo, la única certeza es salir como sea y sin ser vistos. Poca gente se divisa y no están al tanto de la situación, razón más que suficiente como para escabullirse por la puerta de Ramón Franco al amparo de la noche. Es como si fuera un cráneo, algo envuelto. Veo conocidos que no conozco, van y vienen, estoy aquí y a su vez en la plaza, que aumentó su tamaño, parece que estuvo alimentándose bien. Las ramas se multiplican como conejos en una fábrica de conejos, es más, son ramas con plaza. Y la altura, es como un Empire States de árboles. Hay una feria, y cosas nuevas, la calesita centrada, un monumento al cloroformo, carpas de madera, un circo. El hombre-zanco, que en realidad es una especie de robocop humano, con sus zancos con resorte y su cyberforma de correr.

Vuelvo a Ramón Franco. Veo a alguien que me incita a seguirlo, como Malicia y el conejo con chaqueta motoquera. Malicia me recuerda a esa banda que supo hacer un muy buen cover de V8, al grito de "Canten, canten porque esta puede ser su última noche" y "CANTEN Y GRITEN HASTA MORIIIIIIIR". Esto no lo inventé, es cierto, yo lo viví, como parte de lo que te seguiré contando. Llego a la esquina, ¿A dónde se fue? Veo una Harley estacionada a 50 mts, tiene que ser de ese blanco conejo blanco. Efectivamente, al entrar al bar lo veo con una pinta de Guiness, mientras Homero sigue apostando al equipo perdedor. "Moe, lo de siempre" Le digo al camarero, que entre cucarachas me sirve una Duff.
-Che conejo, ¿Por qué me traes al bar de Moe?
-Necesitás esa Duff para ingresar al Inframundo de Leo Farías- contesta con total sobriedad.
Esa cerveza se hicieron dos, y cinco, y veinte, y siete. Claramente ya estaba en el País de las Mara Villas, en donde, como reza el cartel de la entrada, entrás si querés y salís si podés. Un cartel con tres balazos, no se porqué. Pronto comienzo a ver a los hermanos Pericles, que pelean como positrones y electrones, al fumón de la oruga azul, al sombrerero mercuriodependiente y, obviamente, a Malicia. Me conducen por un sendero lleno de plantas, mientras no haya incendio estaremos bien. Al llegar a la mesa, me esperan con te y las demás letras para festejar mi no cumpleaños. "Pero hoy es mi cumpleaños..." La cara de foco de la liebre alumbró toda la infratierra, y me contestó con un pastelazo directo a mis narices. ¿Por qué narices? ¿Si es una sola? Pero suena mejor ¿no? Yo, ni lerdo ni perezoso --> frase antigua, agarro el canapé descolgado que está a 10 pulgadas de mi mano y lo lanzo con todas mis fuerzas a mi improvisado enemigo, en lo que pronto se convertiría en una batalla de comida, que luego se reciclaría para la cena. ¡Ohh! Lo que son las cosas ¿no? Estoy escuchando la canción "Batalla", que justamente acaba de terminar, así que seguiré abstracto.

La Reina de Diamantes estaba no, no estaba. Perdón. La Reina de Picas (¿tendrá algo que ver con el buho de la duda?) tomaba mate con la Reina de Tréboles (o.0 ¿San Patricio? Esto ya comienza a asustarme), mientras la Reina de Corazones reinaba su reino en su castillo (¿de naipes?). Por su parte, la Reina de Espadas y la de Basto se jactaban de tener a los mejores Ases, pilotos experimentados que sobrevolaban el mar. Momento, los naipes españoles van del 1 al 12, sin figuras. "Do'h" se escucha a lo lejos, si, era Homero discutiendo con la Reina de Copas en el Bar de Moe. ¿Fue un sueño o pasó en realidad? ¿Era Homero o era yo? ¿Y donde está el piloto? digo, mi cordura? Me estaba acompañando en la cripta y en la salida-escape triunfal hacia la libertad, hacia el mundo verdadero, fuera de la caverna. Ya no está, la recuerdo en la puerta de Ramón Franco, pero no en el exterior, tal vez me acompañó hasta allí. Todo comienza a tener sentido, veo más claro, más claro, un poco más, uuun poco maaaas, es tan claro que enceguece, ¡che bajá la linterna!
-Uy perdón
-Ta bien, no problem, pasa que mis córneas estaban ya muy dilatadas, digo mis pupilas, es que parecían córneas.
Y ya que tenés la linterna, colocala por debajo de tu mentón (léase pera, reina de las frutas) y contame un cuento tétrico. Te escucho.

viernes, 5 de marzo de 2010

Culo Rojo y los 5 teletubbies


Mejor conocidos como el escuadrón del miedo, este singular equipo deambula libremente por los terrenos de Ciudad Gótica, han logrado desterrar al Guasón y están haciendo lo mismo con el Pingüino y Gatúbela, es por esta razón que Batman los ve como una amenaza, ya que le están quitando todo el laburo. Y la cosa está jodida en esa ciudad, no hay espacio para más de un superhéroe, y aunque lo hubiera, el murcielagoman no permitiría compartir el crédito. ¿Imaginate que en unos años en vez de recordar los cómics de Batman todos adoren a "Culo Rojo y los 5 teletubbies"? Si, sé que estás pensando: "Puedo adorar a Culo Rojo, pero...¿quién es el quinto teletubbie?" Y yo te digo que ya lo sabés, por lo tanto no ahondaré en el tema. Es mejor hablar de Red-Ass, el nuevo personaje que arrasa en las ferias de cómic, despertando admiradores de todas partes del mundo, de todo sexo y religión. Estas dos palabras no deberían ser utilizadas en una misma oración, pero así se dieron las cosas, ya a estas alturas deberías saber que no existe el freno lapiceral, si está escrito no hay vuelta atrás, y si hubiera sólo conseguirías generar las condiciones iniciales para la escritura de esa oración, comandada por nuestro superhéroe que arrasa en las ferias de cómic, despertando admiradores de todas partes del mundo, de todo sexo y religión, de todos los gustos, olfatos, oídos, tactos y vistas. Esto no es fácil, que los 5 sentidos primarios se pongan de acuerdo, fundiéndose en un solo y peculiar personaje que si estuviéramos en 2050 diríamos legendario. Legendario porque trascendió las fronteras de su ciudad natal para arribar a tierras pobladas por otros superhéroes, todos eclipsados por este personaje que arrasa en las ferias de cómic, despertando admiradores de todas partes del mundo, de todo sexo y religión, de todos los gustos, olfatos, oídos, tactos y vistas, de todos colores y formas, como ese cartel en la entrada que dice "Culo Rojo, la leyenda".

Ya está en nuestros corazones, y con él los demás integrantes del escuadrón del miedo, los asexuados teletubbies, que viven en un castillo de naipes mientras bailan al compás de Los Ramones, powered by DJ Vaca. Y no hablo de ciones ni de yendo gente al baile de J. Hernández. Y no hablo de la estación de subte de la línea D. Y no hablo de la cuarta letra del abecedario que, celoso, no admite nuevos integrantes en su club privado. Muchas horas fueron utilizadas sin conseguir un nuevo sonido y símbolo coherente para el abecedario, allá por Santa Rosa con mis cuerdos primos que aprovecho a saludar: ¡¡Holaaaaaaa!! ¡¡Olaaaaaaaa!! ¡¡¡SPLASH!!! Bañados en salmuera. Son los riesgos de la playa (y no hablo de nah mentira), pero el problema sería si tuvieras, por ejemplo, el disfraz de Po, ya que de por sí con 50º Celsius en el interior, más el sol playero, no hay homenaje que aguante. Es por eso, y para tener un recambio (y porque suplicó y suplicó y suplicó) que se juntaron los 4 amigos coloridos en su reunión anual bajo el niño sol, para deliberar y llegar a la conclusión de que no actuarían como su némesis, el abecedario. De esa manera, y por unanimidad, finalmente liberaron el humo negro alias F-Locke, para anunciar por los altoparlantes "Habemus teletubbie" dejando divisar a aquel rezagado y ávido de atención que alguna vez supo ser el héroe de Ciudad Gótica.
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