sábado, 22 de enero de 2011

Nobody home


Nadie en la Plaza Laprida. Nadie estaba esperando en esa esquina, nadie llegó tarde. Nadie se preocupó ni nadie tuvo que esperar demasiado. La desolada plaza que no terminaba de entender la ausencia de sus mascotas, paseando por sus calles, admirando sus plantas, con los cachorros jugando en la arena, hamacándose y tirándose del tobogán. Nadie se juntó en la plaza y nadie se enteró. La vida continuó con total normalidad, siguiendo su curso sin que nada pasara. La calma se hacía presente, era la única que presenciaba ese espectáculo. "Ridículo" pensó, mientras reía. No podía contener la risa, algo en el ambiente le resultaba hilarante. Tal vez era esa inusitada calma, ¿la que antecede al huracán? Tal vez era el ambiente mismo, el aire enrarecido que envolvía a los edificios, el mar de sangre dejado por esa jauría de callejeros alemanes que yacían entre los árboles, tal vez era tu cuerpo o el mío, tirados a pocas cuadras de allí. La asfixia en nuestras caras, la bruma amarilla y la sonrisa del triunfo en el rostro de la calma.

lunes, 27 de diciembre de 2010

El cuarto oscuro del silencio


El esqueleto se desmoronaba en cámara lenta, hueso tras hueso, transformándose en una columna-festín para los Fox Terrier hambrientos que miraban deseosos el botín que yacía ante ellos. Una columna de polvo se levantaba cuando caían pesadamente la tibia y el cúbito, desintegrándose al tocar el suelo. Un chorro de sangre emanando por la cavidad de los ojos como una cascada rabiosa, disparando los globos oculares millas away; un rayo atravesando ambos lados de la cabeza, de oído a oído, anulando toda capacidad de movimiento. El silencio incontenible que aturde hasta las lágrimas, estalla y vuelve a nacer para morir nuevamente. Las fosas nasales que no terminan de comprender, solas en un sistema tripartito, abandonadas.. Elí, Elí, lamá sabactani. Destrucción total, cayeron todos los sistemas, derrumbe de las bases actuales, que solo dejan lugar al brote que viene creciendo, empujando cada vez con más fuerza. Cuerpo muerto, vida nueva.

Agua con sabor a chicle globo.

jueves, 16 de diciembre de 2010

Sueños dentro de sueños


El sonido de la lanza cortando el aire me impulsaba a seguir corriendo. Sudor y confusión se mezclaban al momento del cuerpo a tierra, mientras el ave pasaba rozando mi cabeza. Agua. Una balsa en el medio del inmenso mar. Mi aterrizaje forzoso no me ayudaba en la comprensión, no lograba divisar nada, sólo el agua, algunas gaviotas y la pequeña tapita amarilla de gaseosa que me sostenía, y las olas que se envalentonaban para golpear más fuerte en su afán de voltearme. Mis manitos aferradas hasta sangrar y lo inevitable, hacia las profundidades. Veo un cardúmen de sardinas que disminuye su marcha como invitándome a que vaya con ellos. Sin mucho tiempo para pensar ya me encontraba millas away, comportándome como ellos, sin saber en donde terminaba yo y en donde comenzaba el otro. Ese overmind nos guiaba por la masa azul hasta que los boca de botella aparecieron. Siempre aparecen, asistencia perfecta al ciclo de la cadena alimenticia. Con nuestras tropas diezmadas seguimos, sólo para encontrar otro obstáculo: las redes de los aleta doble terrestres, esos extraños seres verticales que tanto temor infunden en el resto del reino animal. La mitad aproximadamente queda atrapado, yo entre ellos. Me arrastran hasta la playa, mis branquias sienten la falta de agua y grito justo antes de que el brillante cuchillo atraviese todo mi ser.

-¿Qué te pasó?- dice mi madre asustada.
Miro hacia todos lados.
-Nada... fue sólo un sueño - le digo.
Un sueño muy extraño. Esto si que era empatía en su máxima expresión, un poco aterrador pero por lo menos el viaje se hizo más corto. La ruta estaba con poco tráfico y el día invitaba a dirigirse al sur. Ya se sentía el calor en las tempranas horas, y me dispuse a preparar el mate.
-¿En donde está la yerba? - pregunto a mi madre.
-Fijate en el asiento de atrás, en el bolso rojo - me dice.
Busco y encuentro, abro y comienza a salir un líquido verde oscuro y rápidamente comienza a cubrir todo el asiento, mis manos, mi cuerpo y el auto entero se sumerge en la viscosa sustancia.

El silencio y la oscuridad me tienen adormecido, casi hipnotizado. Logro mover lentamente la cabeza y caigo en la cuenta de mi inmovilidad. Intento en vano gritar, esta vez no funciona. La asfixia vuelve a ganarme y despierto jadeante, sudando y con los ojos muy abiertos.

Estoy solo en una cama. ¿Qué fue eso? Un sueño dentro de otro, no podía sacármelo de la cabeza. No era algo de todos los días, y encima ambos terminaban trágicamente. Hice un esfuerzo para recordarlos bien antes de que se inicie el período de olvido. Menos mal que siempre tengo un cuaderno bajo la almohada para anotarlos mientras están frescos. Comienzo a escribirlos a ambos adjuntando un pequeño análisis de lo que sucedió, y me pregunto: si ya me pasó dos veces, eran mi realidad, mi experiencia, ¿Cómo puedo estar tan seguro de que ya estoy despierto? Cómo puedo-- RIIIIIIIIING!

El reloj despertador del sin tiempo me despierta.

domingo, 21 de noviembre de 2010

Kakumei

Nota: El siguiente texto fue escrito hace un tiempo, y si bien me parecía digno de estar en el blog no fue publicado antes porque estaba cargado de ciertas emociones que no quería compartir, tal vez algo negativas, pero ahora que ha pasado un tiempo parecen haberse suavizado. Sin más preámbulos, los dejo con el texto.



Un chocolate que me mira. Me mira y me comprende. Es como si conociera todos mis trucos. Abajo - arriba - arriba - derecha - patada baja - bloqueo. Y el sombrero que sale disparado. No se por qué razón cuando pienso en una fatality aparece la imagen mental de Kung Lao. Será por el sombrero? Cuál será la íntima historia que me une a los sombreros? Ni siquiera tengo uno! Pero se que usaré, lo sé. Como sé tantas cosas, sé que algo pasará en San Luis, y últimamente está apareciendo un evento futuro en Bariloche. Qué será? Solo hay una forma de averiguarlo. Acompáñenos en este viaje apasionante en el que recorreremos la Patagonia Argentina sin fronteras, solo aquí, en Discovery Travel and Living. And Comedor. Tres habitaciones vista al mar. Ese mar que me mira. Me mira y me analiza. Sabe de mí, ya me ha visto antes, pero en otro envoltorio. Me ha bañado, ha jugado con mis pies, ha...achalay que está fría! Es el Atlántico Sur, tan frío como helado de Freddo, con sus precios superbajos, emparentados con los colectivos piso superbajo, lazos de sangre que los une, latigazos de sangre cual fatality de Stryker. Hace años que no juego al MK, sin embargo decidió salir a flote hoy, al igual que ese chocolate devenido en submarino.

Lindo viaje no? Siempre termino escribiendo en cafeterías, son como mi musa inspiradora, ya que las musas decidieron ausentarse. Pero estaban eh! Y están, pero ausentes. Qué paradoja no? Si esto te parece complicado deberías ver tu cara. Tener una cara complicada, como ese juego "Trabado", no es cosa de todos los días. Hay que tener orejas para aguantarlo, no cualquiera lo hace. Hacedor de sueños, me dijeron una vez. Como un atrapasueños, pero versión Freddy. Pero versión bueno. Y sin rastrillo, uñas largas ni sweater a rayas, pero con sombrero. Y volvemos a lo mismo, siempre se vuelve. Pero se vuelve renovado. Es importante irse, solo para volver con la llave que te faltaba para destrabar el candado que no te dejaba acceder al cofre que está debajo de tu almohada. Como Santiago en El Alquimista, esto demuestra que el fin está en el principio y sin embargo uno continúa. Continúa porque es nuestra naturaleza, es la forma de seguir. Moving on, dijo claramente Christian Sheppard. El otro sheppard, el que quería ir a las pirámides because su sueño, sólo por hacerle mucho caso a su sueño-- Sólo por eso? I don't think so. Fue porque el sabía que debía ir a ese lugar. Lo sabía. Son esas certezas las que hay que seguir, son las que nos llevan por un montón de lugares nuevos y novedosos, dije nuevos ya? en los que, casi sin querer, terminás aprendiendo, encontrando las piezas de tu rompecabezas inconcluso, y muchas veces también las piezas de rompecabezas futuros, más grandes.

Así me va llevando, río abajo, una corriente suave que me hace apreciar el paisaje. Mi balsa se deja llevar porque sabe a donde quiero ir. ¿Para qué remar contra la corriente si hay otros ríos? Está bien, es cierto que algunos, como este, están como "escondidos", me refiero a que hay que explorar el lugar para poder encontrarlo. El río sigue su curso, no va a ir a golpearte la puerta. Toc toc, soy el río, querés salir a jugar? No puedo, mi mamá no me deja. Pero ya tenés edad como para salir a jugar por tus propios medios..ya me sale la mundanidad de adentro. Kakumei! Kakumei! Los samurais de tu cabeza están dormidos, ya sé que es Japón, solo falta que vos lo sepas. Hacer como el pastor Santiago y sus pirámides, volver al principio renovado. Yo sé que vos querés, pero esa figura la ves enorme. Kakumei! Tal vez son sus miedos sobreprotectores, karmas no curados. Cuánta importancia tiene perdonar y perdonarse, saldar las deudas! Ahora a mí me toca pagar las consecuencias de un dolor de alguien a quien no conozco. Una muestra más, como si hiciera falta, de que todos somos uno. Una red, interrelacionados entre sí. Pero seguís atrapada en esa telaraña, espero puedas verlo. Yo ya no sé que más hacer, me costó darme cuenta cual era mi sentimiento predominante. Impotencia. Me recuerda a esos versos escritos por el Pity Fernández, oh oscura coincidencia: sólo me queda el consuelo de saberme muy tranquilo, yo ya sé que la peleé. Y vaya si la peleé, me puse los guantes y a defenderse contra lo que venga. Sé que el Madison Square Garden está por venir, eso me tranquiliza un poco, y sé que terminaré ganando. Pero en este momento sólo quiero irme, hecho que en 32 hs se concretará.

El porcentaje de precipitación bajó, se esperan nieblas para los próximos días, menos mal que tengo faros antiniebla. Una carretera de aquí a Japón con altibajos. Kwan Yin en mi bolso, boddhisattva que me entiende, como el chocolate con maní que me morfé.

viernes, 19 de noviembre de 2010

La cena está lista


La noche estaba vacía. Podía sentirse en el aire ese gusto a nada que me envolvía y me quitaba el aliento, hasta llegar al punto en el que el tiempo se detiene, y es ahí cuando se forma el mapa de los pensamientos, el vacío interrumpido por las palabras que giraban alrededor mío. Nada. Desaparecieron. Como fichas de dominó fueron cayendo, no, fue simultáneamente, más bien como un castillo de naipes al ser soplado. Se esfumaron. La transmisión se cortó, al fin se cortó! Es hora de calibrar bien la frecuencia y ver que mensaje recibo. Será como siempre? No, esta vez es diferente, lo se por el mareo. Una cabeza desbordando materia gris, ojos desorbitados y lengua afuera, un río saliendo de mi boca y las moscas buscando un lugar donde aterrizar.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Poesia en prozac


Colores y más colores, blancos brillantes que empalagan hasta al más sediento de los seres; unos verdes poderosos, llenos de vida, que golpean fuertemente la puerta de los abrazos. Los rojos, delirantes, echan chispas por la boca y se encienden en vivos matices hasta llegar a un anaranjado pletórico y henchido de luces. Amarillos revoloteando por doquier, llenan el aire con su alegre pasar. Violetas que me miran y les sonrío, anhelo, y el vuelo del gris claro con su sabio cosechar, un serbal con frutos maduros despertando a la primavera. Las hojas se van abriendo dando lugar a infinidades de formas vivas, rosas que caminan y alimentan las miradas, celestes predominantes en el cielo y en las aguas tranquilas que bañan los multicolores sonidos de esa laguna llena de patos y peces y aves y agua fresca tan agradable al gusto, gotas que danzan en mi boca, juegan escondidas con mi lengua y bajan por el ascensor para correr libremente por los caminos internos de mi cuerpo.
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